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Spanoulis. OK

El Olympiacos griego es el primer finalista de la Euroliga 2017 al imponerse al CSKA de Moscú ruso por 78-82. Los helenos fueron por detrás en el marcador durante todo el partido, pero remontaron en el último cuarto.

El actual campeón, presupuesto más alto de la Euroliga, trató de evitar sorpresas con un inicio serio en el que De Colo comandó las primeras ventajas de su equipo (18-12). La defensa sobre Spanoulis secó la imaginación ofensiva del Olympiacos, cuyos lanzamientos exteriores se estrellaban una y otra vez contra el aro.

Aún así, el choque se mantuvo igualado hasta que Teodosic hizo su entrada en la cancha. El base serbio, que tiene hechas las maletas para jugar en la NBA la próxima temporada, emergió para romper el partido con tres triples casi consecutivos (15 puntos al descanso) con los que el CSKA comenzó a soñar con la final (40-27, min. 18).

Todo parecía decidido, pero a falta de siete minutos resucitó Spanoulis. El base entró en la cancha con cuatro puntos, fruto de otros tantos tiros libres, y apenas tardó unos segundos en anotar su primera canasta en juego. Un aviso de lo que estaba por llegar.

Festival anotador y de dirección que acabó con la resistencia de su rival. Fue un triple suyo el que le dio la primera ventaja a los griegos en todo el partido (73-74). Canasta que abrió una herida mortal en el CSKA. Teodosic, el único asidero fiable del equipo ruso, trató de contener la hemorragia con un triple que no calmó el ansia de victoria de Spanoulis. Al contrario.

El hachazo del serbio encendió aún más al base heleno, desatado y clave en el desenlace final. Lección magistral que condujo al Olympiacos a otra victoria increíble, plena de fe, que apea al campeón de la final y manda un aviso para el rival del domingo.