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Doncic ACB PHOTO

Último cuarto del derbi que el Real Madrid disputó el pasado domingo ante el Estudiantes. Un tapón de Luka Doncic a Landesberg, con el que los blancos comenzaron a desequilibrar definitivamente el encuentro, desata la locura en la grada. El «Luka quédate» resonó en el techo del WiZink Center, pero viajó más allá. Tocó de lleno el corazón del esloveno e hizo que Florentino Pérez tomara nota desde el palco del deseo de su afición. Un anhelo que será difícil de cumplir, pues los números que atesora el esloveno esta temporada le sitúan irremediablemente en la puerta de salida hacia la NBA el próximo verano.

Doncic sumará hoy ante el Baskonia (20.00 horas, #0) su partido número cien en la ACB con unos números que asustan y que recuerdan a otras grandes estrellas del baloncesto europeo antes de dar el salto a la NBA. El base del Real Madrid está dominando la liga española -donde acaba de ser elegido el mejor jugador del mes de diciembre- y también la Euroliga, que le ha nombrado varias veces MVPde la jornada. Un hecho insólito para un jugador de solo 18 años que apenas lleva tres temporadas como profesional. «Debutó con nosotros siendo un crío. Salió al campo, tiró un triple y lo metió. Ese es el primer recuerdo que tengo de él en la ACB. Esa sensación de que era un chico especial. Un jugador especial. Luego, su trayectoria ha pasado por encima de momentos puntuales. Ahora mismo es un jugador muy importante, muy sólido, que hace muchas cosas en el campo y que es muy necesario para el equipo. ¿Me sorprende? A Luka le hemos visto desde que tenía trece años, y aun así parece que siempre tiene algo nuevo que mostrar. Nosotros, que le vemos cada día cómo trabaja y cómo entrena, sabemos que es capaz de eso y de mucho más y estamos muy felices de que cumpla esos cien partidos en el Real Madrid», señala Pablo Laso, orgulloso por haber contribuido al desarrollo de uno de esos jugadores que no se ven todos los días, según recoge Emilio V. Escudero en ABC.

Porque tres años y medio después de aquel debut con apenas 16 años frente al Unicaja, el esloveno está demostrando que su precocidad no fue una casualidad y que el desparpajo que exhibió entonces era un anticipo del potencial que tenía en su interior. El salto cualitativo que ha experimentado su juego este año es evidente. La ausencia de Sergio Llull le ha obligado a dar un paso adelante que él ha asumido con naturalidad.

Fuente original: ABC/Leer más

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