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Sucedió en el partido entre San Antonio Spurs y New York Knicks de la pasada madrugada, donde se vivió una de las canastas más surrealistas de todos los tiempos... que los árbitros no vieron.

Manu Ginóbili se encontraba más allá de la línea de tres y lanzó un 'alley oop' a LaMarcus Aldridge, pero el pivot no pudo atrapar el balón dada la altura que llevaba... y la fortuna quiso que entrara limpio a canasta, según recoge El Cofidencial.

Ante la confusión, los Knicks montaron el contraataque, mientras Ginóbili se afanaba en pedirle a los árbitros que revisaran la canasta, pues había entrado. Hasta el duro Gregg Popovich terminó por reírse a carcajadas.