Iniesta.
EFE
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Una mayoría de medios de comunicación catalanes pasan sobre el nombre de Iniesta de puntillas.
No pueden obviarlo, tras los éxitos personales y los éxitos colectivos que ha aportado al Barça y le han reconocido profesionales del fútbol y críticos deportivos de todo el planeta.
Pero jode colocar bajo palio mediático catalán a un chico de Fuentealbilla, un oriundo de Albacete que suda con la misma pasión la camiseta blaugrana y la camiseta roja.
Ustedes dense un paseo por las páginas de papel y digitales de medios generalistas y deportivos del país de la sardana y al pan tumaca, y comprobarán que radicales, tibios y responsables de medios cuya clientela está en la órbita de un Barça "que es algo más que un club" y un territorio que quieren que sea algo más que una Comunidad Autónoma, hacen juegos malabares para desplazar al "rey" de la última Eurocopa a un plano más discreto, a un papel secundario, mientras hacen un esfuerzo de imaginación sobrehumano para agigantar la figura de Xavi Hernández, el noi de Tarrasa, o maquillar al alza el ya de por si buen currículo de Cesc en Polonia y Ukrania.
El dilema entre oriundos y charnegos
"Xavi Hernández vuelve a mandar en la roja" era uno de los artículos con mayor número de visitas en La Vanguardia. Lobo Carrasco titulaba su reflexión en caliente en Mundo Deportivo:
"Xavi Juega, España brilla".
U otro artículo en lugar preponderante que aseguraba en su cabecera:
"Xavi Hernández más determinante que nunca".
Luego, más abajo, menos destacado, referencias a la designación de Iniesta como MVP del Campeonato, en una agridulce lucha interior entre la irracionalidad catalanista y la racionalidad de unos profesionales que saben qué piensa el mundo de ese genio de Fuentealbilla que creció, se desarrolló y se una humilde estrellas, que son las que más brillan en el firmamento deportivo, en La Masía.
Reprocharle algo a Xavi Hernández con su brillante hoja de servicios al fútbol, sería delirante. Obviar la aportación de Fábregas al Barça y la selección española, sería ridículo.
Pero malabarismos para intentar que Iniesta no salga en la foto, porque su pedigrí no es "pata negra" catalán, resulta obsceno, de nacionalismo rancio, paleto y fanático, o de una parte de la sociedad y de profesionales acobardados ante la inercia del catalanismo-
Cuanto más ama España a Iniesta, más vudú le hacen los fundamentalistas catalanes
Cada aplauso que arranca Iniesta, con la camiseta blaugrana, en cada estadio de España, se les clava como una espinita en el corazón a los catalanistas. Les han molestado menos las flores a Maradona, a Ronaldinho, a Messi, figuras de esas allende las fronteras de España, que las flores que le caen como un diluvio unánime al chico charnego de Fuentealbilla.
Y llega un momento en que se puede caer en la tentación de pensar que, si los catalanes no fuesen tan fenicios, si no tuviesen tan claro que Barcelona es bona si la bolsa zona, y que el Barça es mejor si suena la flauta mágica de Andrés Iniesta, quizá a estas horas estaría vistiendo otra camiseta.
Lo que le duele al Madridismo es que desenfunden por esos estadios de dios el nombre de Messi para desestabilizar a Cristiano Ronaldo.
Lo que pone de los nervios a los fundamentalistas catalanes es que ovacionen a Iniesta por todo el Estado español, una parte porque se lo ha ganado jugando al fútbol como los ángeles y en la selección como un talismán y, otra, porque le han cogido la aguja de marear típica de alguna de las múltiples medias Españas, y saben lo que les jode a los culés que mezclan el amor al club con el delirio separatista.
Total, que Iniesta, genio y figura dentro y fuera del campo, está en medio de un campo de batalla político, mediático y futbolero que nos retrotrae al jurásico.
Si los chicos de Laporta han llamado traidores a los jugadores catalanes que han contribuido a la victoria de España, es de suponer con Iniesta estarán haciendo vudú y todo tipo de magia negra.
