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La modelo Alice Campello con el futbolista Alvaro Morata (REAL MADRID). RM

La prensa inglesa está como loca desde que los periodistas malos pillaron a la prometida de Morata buscando hogar en Londres. Alice Campello, la modelo que le robó el corazón al joven madrileño y que le hará pasar por la vicaría veneciana en junio, ha metido la "gamba" que diría una italiana como ella pero lo que viene siendo hasta la "ascella", osease la axila, en castellano fino.

A quién se le ocurre ponerse a mirar casitas en London city cuando se está a punto de contraer matrimonio con un futbolista de primera línea.

Cualquier periodista deportivo que se precie está al quite para interpretar que es lo que rodea a los grandes estrellas de los equipos, sobre todo cuando estos calientan más banquillo del que ellos creen que deberían.

Este es el caso de Morata. Y claro, blanco y en botella, ya todos los tabloides dan por hecho que si Alice mira casas es porque su próximo marido va a dejar el Real Madrid para fichar por el Chelsea.

Recuerden que la temporada que viene Álvaro y Alice ya serán marido y mujer así que lo suyo es vivan bajo el mismo techo y ahí la esposa tendrá algo que decir a la hora de elegir residencia, digo yo.

La cosa es que los tortolitos ya se escaparon de viaje romántico hace unas semanas a Londres, pero entonces estábamos todos los cuoredeportivistas demasiado ocupados analizando sus selfies de amor como para ir más allá. Mirábamos el dedo en lugar de mirar a la luna. La pillada de Campello ha sido definitiva para abrir la puerta a los rumores. Veremos en qué queda todo esto.

Otra que ha provocado un gran revuelo entre los periodistas estos días ha sido Sara Carbonero. Dicen los más críticos que a la "Señora de Casillas" se le han subido los humos a la cabeza con su última condición para participar en actos con prensa para los que vende su imagen. 

Y es que se dice, se rumorea, se comenta que de un tiempo reciente a esta parte la mujer de Casillas pide por adelantado las preguntas que le van a hacer en sus presentaciones y photo calls varios. Vamos, que los que vayan a acudir a sus eventos y quieran preguntarle algo, que le manden la lista previamente a su aparición. No es que las vete, es que prefiere ir preparada para saber lo que le van a preguntar y contestar sobre seguro. Improvisación cero. Espontaneidad ninguna. Escapes de información, imposible.

La presentadora quiere evitar en la medida de lo posible momentos tensos o incómodos con sus compañeros de profesión, algo que, por lo que se comenta en los mentideros mediáticos, no ha logrado porque la polémica cláusula ha generado algo de malestar en la prensa. Nosotros los periodistas siempre tan "tiquismiquis".