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Leo Messi. BC

LO mejor que se ha dicho sobre Messi salió de la boca de Sampaoli, cuando todavía era entrenador del Sevilla:

«Comparar a Messi con los otros es como comparar a un gran policía con Batman».

Por mejorar la comparación, el argentino sería un Batman de dibujos animados si utilizamos la expresión de Valdano para el ahora senador Romario (ayer se cumplieron 25 años del estreno de «Batman», una serie animada que fijó el camino a otras de superhéroes).

En otra ocasión, Sampaoli habló específicamente de Ronaldo.

«Cristiano es grandioso, su único problema es coincidir con Lionel Messi».

Para el actual seleccionador de Argentina, los futbolistas tendrían que competir por otro Balón y el de Oro ser siempre de Messi. Algo que tiene todo el sentido, da igual de qué equipo se sea. Pero para que se lo lleve otro, que se lo den a Cristiano.

El extraterrestre del Barça, al que crece la barba igual que a Felipe II (y a Girauta), no ha renovado todavía. Parece que hay un documento firmado por su padre y su abogado.

Pero sin su firma. Ha dicho Roures en Cope que si no lo ha hecho es porque no quiere salir en una foto cuando no es el momento. Messi debe de tener mucha paciencia para aguantar a la directiva.

Maradona dice que es un peluche. Maradona se ha erigido en enemigo de Messi (ahora critica que el combinado argentino la hace él y es una birria, entre otras cosas porque no está Higuaín).

Son un poco como Azorín y Baroja, uno callado y el otro con mala baba. Pero sin ser amigos. Maradona es enemigo de Messi como Bergamín de Juan Ramón o Bisbal de Malú.

Messi parece tener pachorra para aguantarlo a él también, como a la directiva presidida por Bartomeu.

Tiene narices que Núñez y Gaspart provoquen nostalgia. Tanta como la burguesía catalana, ladrona o no, que no se mezclaba con la CUP. A la deriva secesionista hay que añadir la del Barça. Y claro que un madridista de esa deriva (qué palabra) sí se alegra. De la otra, no.

En el club parece que fiche un mono con una ballesta. Pese al dineral de Neymar. Pero la cosa viene de atrás. La junta no ha tenido empacho en decir a Valverde que su plantilla es magnífica.

Hombre, seguramente es mejor que las que ha tenido en el Athletic, el Español, el Olympiacos, el Villarreal o el Valencia, pero Guardiola debe de estar compadeciéndolo. Y Luis Enrique. Iniesta viene de la época de Van Gaal, Messi de la de Rijkaard, Piqué y Busquets de la de Guardiola. Dembélé de la suya. Arréglatelas.

Cuando se fue Xavi seguramente no había ningún Xavi que pudiera sustituirlo. Como cuando se muere Victoria de los Ángeles no hay otra Victoria de los Ángeles que pueda sustituirla. Ni entonces ni ahora.

Pero tampoco se intentó de verdad. Pasan los años y Xavi no deja de echarse de menos. Xavi con Iniesta y Busquets. Messi necesita eso o algo que se parezca. Como DiStefano tenía a Puskas, Rial, Kopa y Gento. No se puede contar con el mejor jugador del mundo y no proporcionarle lo que quiera.

A Xavi, que sabrá de qué va la vaina, le gustan el italiano Verratti (al que el sábado Isco dio un repaso) y el marfileño Seri. Y a punto han estado de ficharlo, pero el Barça acabó echándose atrás (Bartomeu llamó al presidente del Niza avergonzado explicando que los técnicos decidieron no traerlo al final).

Otro de los sucedidos absurdos del equipo en periodo de fichajes que añadir a la marcha de Neymar.

A Cataluña le pueden pasar cosas horribles. Vale, ya le pasan, pero empeoran con cada rueda de prensa de Puigdemont y Junqueras. Una no menor es que a Messi se le hinchen las narices y se vaya.