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Paris Hilton y Neymar de fiesta. RM
Sin hablar más de diez palabras de francés, instalado en un diminuto pueblo, Neymar se aburre olímpicamente, jugando con sus consolas de vídeo, el tiempo que no se encuentra en las instalaciones deportivas del PSG

Los subraya, aportando todo tipo de detalles el veterano Juan Pedro Quiñonero en 'ABC' este 27 de septiembre de 2017: el gran Neymar Junior, uno d elos mejores futbolistas del planeta y hasta ahora el más caro de la historia, no se adapta a las sofisticada alta sociedad parisina.

Neymar da Silva Santos Júnior ha alquilado una mansión de 1.000 metros cuadrados habitables, con 5.000 metros de césped, por la que paga 14.000 euros mensuales. La vivienda se encuentra a 15 kilómetros del centro de París, en la diminuta localidad de Bougival (8.800 habitantes).

Espectacular, para nuevos ricos, la mansión de Neymar, de 25 años, quizá no encaje completamente en los «códigos» del old money. Celebrar fiestas y reuniones con sus amigos futbolistas (el clan brasileño del PSG, Dani Alves, Marquinhos, Thiago Silva y Loucas Morua) con churrascos en la terraza y el pertinente tufo a carne y perfume no agradaría a los herederos de grandes fortunas, que hace mucho tiempo que abandonaron Bougival.

Según los más allegados a Neymar, siempre fue parisino de corazón. Sin embargo, cuando el jugador brasileño celebró su traspaso al PSG eligió Montecarlo para organizar una fabulosa fiesta con una veintena de amigos. Los protagonistas del «Paris by night» se han disputado su presencia en algún acontecimiento. En vano.

Para su primera salida nocturna, desde que llegó a Bougival, Neymar eligió Londres. El pasado domingo voló en su jet privado para acudir a la Fashion Week, acompañado de su amigoLewis Hamilton y dos maniquíes de buen ver, Barbara Palvin y Hailey Baldwin. Luego acudió a un exclusivo club de la capital.

Tensión en el campo

Su integración en el Paris Saint-Germain (PSG), en los vestuarios y los entrenamientos, ha comenzado con cierta tensión y un encontronazo descomunal con su compañero de banquillo Edinson Cavani.

La dirección del PSG se apresuró a comunicar que sus estrellas habían «sellado la paz». Pero el comportamiento de Neymar no contribuye a clarificar definitivamente su laboriosa integración, ni en su equipo ni en París. Definitivamente, no está cómodo.

Sin hablar más de diez palabras de francés, instalado en un diminuto pueblo, Neymar se aburre olímpicamente, jugando con sus consolas de vídeo, el tiempo que no se encuentra en las instalaciones deportivas del PSG.

La elección de la residencia de Neymar es cosa de su padre, el hombre orquesta que controla la agenda del jugador, dirige la faena diaria en la mansión y organiza reuniones de amigos brasileños bajo fuertes medidas de seguridad. Una veintena de gorilas montan guardia, armados, en las distintas puertas.

Neymar pasó sus primeros días, en París, en un hotel, el Royal Monceau. A los pocos días de instalarse provisionalmente en la casa de Bougival, Neymar se reunió en su nuevo hogar con su excompañera sentimental, Carolina Dantas, la madre de su hijo. Se sabe poco de su encuentro.

Se han filtrado algunas fotos de un padre cariñoso, haciendo carantoñas a un niño cuya custodia pudiera ser revisada, llegado el caso, si así lo desearan los padres.

Bougival es un pueblo muy pequeño, con muchas mansiones y pocas escuelas. Si Neymar deseara tener a su hijo en su propia casa, parece razonable buscar un nuevo hogar en un lugar con más vida y recursos.

Entre los vecinos ilustres de este pequeño pueblo figura Gerard Depardieu, quien tuvo una casa en Bougival hace treinta años. Benjamin Castaldi, un sobrino de Yves Montand, el pintor Pierre Alechinsky o el dirigente socialista Michel Rocard, también pasaron largas temporadas allí.

No son referencias en materia de riqueza ostentosa. Ronaldinho, Pauleta, o Layvin Kurzawa también vivieron en ese diminuto pueblo de la periferia de París; pero no son jugadores de referencia para Neymar.

En verdad, la gran referencia histórica de Bougival está muy alejada de los gustos y cultura del brasileño. La ciudad donde se ha instalado fue inmortalizada por algunos de los más grandes pintores impresionistas, Claude Monet, Berthe Morisot, Camille Pissarro, Auguste Renoir o Alfred Sisley, entre otros.

Bougival forma parte del país de los impresionistas, con ciudades próximas a París, como Chatou, Croissy-sur-Seine, Louveciennes, Noisy-le-Roi... referencias mayores en la historia del impresionismo, que no cuadran con la vida y milagros de Neymar. En su residencia provisional solo hay un cuadro: un inmenso retrato del futbolista, en colores chillones.

Las obras de Monet son una inversión financiera más que considerable. «El puente de Bougival» de Monet no tiene precio mercantil.

Si estuviese a la venta, quizá no pudiera comprarse con los 10 millones que Neymar piensa invertir en la compra de una casa, cuando las agencias terminen encontrando esa perla inmobiliaria que se ajuste a sus necesidades.

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