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Real Madrid RS
En los roles individuales destacaron Isco o Marcelo, vitales en el triunfo

1- Concentración.

El Real Madrid jugó enchufado durante todo el partido. Apenas hubo errores por despistes o falta de intensidad. Sergio Ramos, el capitán del equipo, lo admitió tras el partido.

"Es lo que requiere esta competición porque cualquier error te deja fuera. Hemos tenido el máximo de concentración y el equipo lo ha tenido y de cara al gol hemos tenido la efectividad que nos ha faltado [en otros partidos]", dijo. En las grandes citas quedó demostrado que el Real Madrid juega con la intensidad y concentración que no pone en los partidos relativamente más fáciles.

2.- Control en la medular

Zidane sorprendió en la alineación titular. En lugar de usar un 4-3-3, usó un 4-4-2 que inyectó más equilibrio al equipo. El Real Madrid osciló mejor en los ataques, cerró mejor en defensa, y tuvo, con más hombres en el centro, un dominio que se hizo especialmente notable en el arranque de la segunda parte.

El PSG, por su parte, usó el 4-3-3 con el tridente Neymar-Cavani-Mbappé en la punta del ataque. La falta de ayudas de estos delanteros al resto del equipo dejó en inferioridad en el medio a los galos durante buena parte del partido.

3.- El factor Isco

La decisión de Zidane de usar un 4-4-2 fue importante per se, más allá de los nombres que lo protagonizaron. Sin embargo, el factor Isco, la presencia del malagueño en el once, fue relevante por sus características. El '22' aumentó la posesión del equipo, estuvo acertado en la toma de decisiones y supo oxigenar el juego cuando era necesario, liberando incluso de responsabilidades a la defensa, que vio como le llegaban menos gracias a que la bola era blanca.

4.- Marcelo desatado

Fiel a su versión más determinante, el brasileño volvió a ejercer de factor clave desde el costado izquierdo... y desde todo el campo. En su caos controlado, subió para incorporarse en su lado, pero también en otras partes del campo, con diagonales diabólicas y filigranas para desesperar a sus rivales.

Alves lo sufrió, pero no fue el único. En defensa tuvo más problemas con las permutas entre Mbappé y Neymar, pero supo solventar la papeleta con relativa facilidad. Su gol fue el premio a un partido soberbio.

5.- El egoísmo de Neymar

Neymar jugó un buen partido. Siempre bordeó el gol. Algunas de las acciones más peligrosas del partido fueron, en origen, cosa suya. Pero su valentía constante, su manera de encarar permanente, estuvo limitada por su egoísmo.

No se asoció con los demás, sino más consigo mismo, lo que facilitó que el Madrid evitara sus embestidas más por acumulación de hombres que por coberturas por momentos acertadas. Una versión más generosa del '10' la podría haber armado en el Bernabéu.

6.- Zidane goleó en los cambios

Los cambios en este partido fueron determinantes. Emery sacó del campo a Cavani para reforzar la medular. El elegido para suplirlo fue un defensa. Meunier se colocó en el lateral derecho y adelantó la posición de Alves. En ese momento el PSG pasó de verse dominado, a dominar. El centro del campo de uno y otro equipo igualaron sus efectivos (cuatro por bando) y los visitantes dispusieron de la bola para generar peligro.

Las ocasiones llegaron, pero fueron sin acierto. La alternativa de Di María quizá habría mantenido ese equilibrio, pero habría dado más pegada en ataque.

Zidane interpretó bien la jugada de su contrario y dio entrada a Lucas Vázquez y Asensio por Casemiro e Isco. Ambos abrieron el campo y disolvieron la posesión gala. Asensio además castigó a Meunier, mucho más débil en defensa que Alves. Por ese costado llegaron los dos goles que acabaron por dar al Madrid el triunfo.

7.- Diferencia de pegada

Las ocasiones de las que dispusieron el Real Madrid y el PSG se parecieron bastante en número. Los blancos dispusieron de 17 tiros frente a los 14 del PSG. Pero la puntería blanca fue mucho mayor: ocho entre palos por los cuatro de los parisinos.

Fuente: Ecodiario/Leer más

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