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Atlético de Madrid: Torres, Diego Simeone ''El Cholo' y Griezmann. AM

Hoy va a ser un gran día. Cuando aquellos dos dichosos empates ante el Qarabag sacaron al Atlético de Madrid la Champions todo fue tristeza entre la grey atlética, pero no hay equipo en el mundo con más capacidad para superar el dolor que el Atlético de Madrid.

Y como escribe Alfredo Relaño este 16 de mayo de 2018 en 'AS', la UEFA tiene bien tramado el modelo de competición y abre esta otra vía hacia un título a buenos equipos que hayan dado un mal paso (o hasta dos) y en eso está ahora el Atleti.

Aquella tristeza es ahora ilusión ante un partido tras el que hay una Copa que el club quiere. Para muchos, despierta el entrañable recuerdo de Hamburgo, cuando ante el Fulham el club consiguió salir definitivamente del túnel en que se había metido años atrás. Tiempos del Kun y Forlán. Otro Atlético, pero el mismo Atlético.

El rival es bueno, mejor que aquel Fulham. El OM es el equipo favorito de Francia, el primero y único que ganó la Copa de Europa para el país. Fue, antes de eso, el equipo en el que enamoró Papin.

Un club de afición arrebatada, quizá en exceso, hasta el punto de haberse multiplicado en su seno los grupos ultras. Eso y el hecho de que ahora mismo dispute la última plaza Champions con el Olympique de Lyon hace que se teman roces.

Lyon es el único lugar de Francia en el que el OM no es bienvenido. Pero las autoridades extremarán el celo. El ministro del Interior, que fue alcalde de esta ciudad, sabe que está en juego el prestigio del país, precisamente en la ciudad que gobernó.

Simeone habló ayer de humildad e ilusión. Cuenta con todos, aunque Vitolo y Filipe llegan renqueantes. Pero el equipo echa fuego.

No reservó nada ante el Getafe, porque le gusta mantener la adrenalina alta, y el grupo respondió bravamente al desafío. Griezmann, al que tantos ven (o vemos) con un pie en el Barça, jugará con especial motivación. Se quede o se vaya, estos son sus días, su partido y su tierra. Y cuenta con su mejor socio, Diego Costa.

Más de diez mil aficionados han viajado, entre semana a costa de algún día de trabajo, con la ilusión de verles campeones y a Torres jugando al menos un tramo final, para verle feliz, con un gran título antes de dejar el club. Que así sea.