Captura de la imagen donde se ve al jugador ensartado por la astilla.
PD.
Un jugador de Preferente de fútbol sala, José P., de 26 años, pudo pagar con su vida su afición a este deporte. El pasado sábado 4 de febrero de 2012, acudió con su equipo, la Peña Sang Culé del Barcelona a jugar un partido en el pabellón municipal del barrio de Sant Ildefonso de Cornellá de Llobregat contra el equipo local.
Tal y como informa el diario ABC este 9 de febrero de 2012--Un jugador de fútbol sala, ensartado por un astilla de parqué de medio metro--, José P., en el minuto 18 de partido, corría la banda para apurar la línea de fondo y realizar un centro con la pierna derecha.
Sin embargo, con la inercia de la carrera y arrastrarse por el parqué para centrar el balón, el futbolista se clavó una astilla de unos cuarenta centímetros que se desprendió. Como se puede apreciar en la imágen, quedó literalmente ensartado por la misma.
A pesar de la aparatosidad del percance, afortunadamente, José P. no sufrió ningún daño grave. La astilla, explica el rotativo de Vocento, se quedó ensartada en su muslo, con trayectoria de entrada y salida, pero sólo tuvo afectaciones en la piel. No hubo consecuencias en hueso, músculo o nervio. José P. puede estar agradecido, ya que en Brasil, en el año 2010, Robson Rocha no tuvo tanta suerte. Se clavó una placa de parqué jugando al fútbol sala que le afectó el intestino. Se lo llevaron inconsciente, y murió en el hospital.
