Rafa Nadal.
EFE
El manacorense no habla de fechas y sí de poder recuperar unas sensaciones que ha perdido sobre la pista
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Después de meses de inquietud, desde que las persistentes molestias en la rodilla izquierda le obligaran a tomarse un descanso en el mes de febrero, Rafa Nadal ha puesto este 17 de agosto de 2012 cara a su fantasma.
El mal que padece, derivado de aquella tendinitis, responde al nombre de «síndrome de Hoffa» y es una inflamación del tejido graso que se extiende por debajo del tendón rotuliano, lesión que le ha privado de jugar desde el pasado 28 de junio.
Tal y como explican los servicios médicos de Sanitas, ese tejido graso «separa el tendón patelar del extremo superior del hueso de la espinilla (tibia) y actúa como amortiguador para proteger la rodilla».
El tendón patelar se encuentra por debajo de la rótula, por lo que esta lesión provoca que la parte inferior de la rótula esté «dolorida y sensible».
Nadal comenzó a sentir estas molestias en Roland Garros, aunque por aquel entonces no le impidieron conquistar su séptima corona sobre la tierra francesa.
Sí le mermaron en Wimbledon, cuando cayó en segunda ronda contra Lukas Rosol y desde entonces (28 de junio) no ha vuelto a vestirse de corto.
El «síndrome de Hoffa» obliga interrumpir cualquier actividad de exigencia sobre las rodillas, por lo que Nadal ha tenido que renunciar a los Juegos Olímpicos, los Masters 1000 de Toronto y Cincinatti y ahora al US Open, cuarto grande de la temporada.
A excepción de la Copa Davis (España jugará contra Estados Unidos en Gijón del 14 al 16 de septiembre), el calendario tenístico regresa al final de la temporada a la pista dura, un terreno que castiga más las rodillas.
De ahí que voces como Roger Federer teman que Nadal no regrese antes de fin de año.
Sin embargo, el manacorense no habla de fechas y sí de poder recuperar unas sensaciones que ha perdido sobre la pista.
«Ahora lo más importante es recuperarme bien y a día de hoy mi rodilla no está preparada para competir en un Gran Slam; voy a intentar recuperarme lo antes posible para volver con muy buenas sensaciones, con garantías de poder competir y entrenar todo lo mejor que sé».
Rafael Nadal Parera, nacido un 3 de junio de 1986 en Manacor, Mallorca, no se puede quejar de nada, y es que a la edad de quince años se convirtió en el jugador más joven de la historia en ganar un partido en un torneo oficial de la ATP, concretamente en el torneo Internacional Series de Mallorca, ascendiendo al número 762 del escalafón mundial.
Es el tenista español con mayor número de títulos individuales (50). Es también, el español con más semanas como líder del ranking mundial de la ATP, y también es el jugador que más veces ha ganado, desde la era Open, el Torneo de Roland Garros, ni más ni menos que en 7 ocasiones, superando el récord de Björn Borg.
Se le entregó el Premio Príncipe de Asturias y el Marca Leyenda en el 2008, y en el 2009 recibió el Gran Premio de la Academia del Deporte Francesa a la mayor gesta deportiva del mundo en el año 2008.
En cuanto a nivel internacional, ha ganado once títulos de Grand Slam y está considerado por numerosos medios de comunicación como uno de los más grandes tenistas de todos los tiempos.
2009 fue un año fatídico para el número uno del mundo por aquel entonces. Fue eliminado sorpresivamente en los octavos de final de Roland Garros, y estuvo entrenando con precauciones luego en Mallorca. También, confirmó que no disputaría el encuentro de Queen's, un torneo en el que defendía el título. A la vez que sus padres se divorciaban, cosa que el tenista reconoció que le marcó mucho.
Su tío Toni Nadal tuvo que salir al paso, continuamente, ante las especulaciones que giraban en torno a la lesión de sus rodillas, ya que su sobrino no defendería tampoco su título en Wimbledon. Eso sí, semanas antes de disputarse este encuentro, el tenista español daba lo máximo en sus duras jornadas de entrenamiento para recuperarse a tiempo de cara al torneo más prestigioso del tenis mundial, que se sometía a cuatro horas de magnetoterapia, a una hora y media de corriente y dormía con una máquina envolviendo a cada rodilla.
Finalmente no pudo estar en Wimbledon. Era un 19 de junio del 2009, cuando el balear confirmó que no jugaría porque había llegado al límite y necesitaba recuperarse, ya que los continuos dolores en ambas rodillas le impedían concentrarse en sus partidos.«El público tiene que entender que yo soy quien más lo lamenta»,dijo un Nadal dolido especialmente por su abandono.
El de Manacor tiene una lesión crónica en la rodilla derecha. Periódicamente las molestias regresan, y Rafa tiene que someterse a terapias intensivas.
A raíz de ahí, muchos retractores del tenista balear le han augurado el final de sus éxitos deportivos, afirmando incluso que este era “el principio del fin de Rafael Nadal”. Lejos de eso, el tenista sacó fuerzas y regresó más fuerte que nunca, acallando rumores y ganando en Wimbledon (uno un año antes, 2008, y el otro al año siguiente 2010).
A pesar de las adversidades y las críticas, Nadal está convencido de que volverá a brillar y a llegar a ser el número uno del mundo, algo muy acorde con la fuerza de voluntad y el espíritu de superación que le caracterizan. Por eso, lo que más le importa es su total recuperación. Porque sabe que solo recuperado completamente podrá volver a ser el Rafa Nadal de siempre.
