Captura de Aída Nízar en 'Sálvame'.
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Ya está aquí la nueva versión de 'Rec' protagonizada por Aída Nízar. La reportera 'kamikaze' de 'Sálvame' se plantó en el conflictivo barrio de Entrevías y tuvo que encerrarse en un piso ante unos ataques brutales. A la polemista la echaron a patadas mientras que la policía se quedaba mirando.
El viernes 30 de junio de 2012 ya tuvimos un adelanto. Aída se presentó muy nerviosa en el plató de 'Sálvame' para dar paso a su habitual reportaje de 'Sálvese quien pueda' -sección del programa en el que la ex de Gh intenta denunciar las injusticias sociales-. La reportera dijo que acababa de sufrir una experiencia aterradora en la que había puesto en riesgo su vida y la de su equipo. Pero el momento tuvo que esperar y por fin, el martes 3 de julio de 2012, vimos la escalofriante (y surrealista) escena.
Antes de dar paso al vídeo, Nízar le dijo a Jorge Javier Vázquez:
Lo que me ha pasado es que cuando alzas la voz de la sociedad y encuentras cosas que son denunciables y no quieren ser sacadas, Aída Nízar no sabe que es el miedo...
Claro, ante tal presentación nos pensábamos que la reportera se había infiltrado en una trama rusa de tráfico de personas pero no. Aída se fue al barrio madrileño de Entrevías para hablar de los conflictos entre vecinos.
Dos de cada tres españoles tienen conflictos vecinales. Ruidos, impagos a la comunidad, animales domésticos y un largo etcétera, son las causas de las peleas. Nos hemos venido a Entrevías, uno de los barrios más peligrosos de Madrid y que más denuncias entre vecinos tiene.
Dijo una maquilladísima Aída ya en el vídeo. En una primera parte. Nízar se acercó a un edificio y entrevistó a varios vecinos que se quejaban del mal comportamiento del inquilino del "tercero B" -al que le acusaron de manipulación de los contadores de la luz-. Ni corta, ni perezosa, la reportera más dicharachera se presentó en este piso y fue atendida por un joven que, obviamente, negaba los hechos:
¿Y qué hago con la música? La bajo pero los vecinos se siguen quejando y si piso también se quejan. Yo no manipulé los contadores, es mentira.
Aída continuó con las entrevistas pero una de las vecinas se negó a atenderla por miedo, decían, a que el del "tercero B" tomase represalias en forma de pisadas más fuertes.
Y de pronto, Aída, sin necesidad alguna, va a provocar a unos cuantos vecinos que estaban tomando el fresco en la calle acusándolos de haber sido ellos los que habían manipulado los contadores. Vamos a ver ¿qué esperaba? Obviamente, todos se pusieron como hienas y le avisaron de que en ese barrio la policía nos les hacía "ni put.. caso". Aída lo iba a vivir en sus carnes.
En la segunda parte del reportaje, la ex de 'Supervivientes' se acercó a otro edificio en el que también se sufría de conflictos vecinales y al llamar al telefonillo de uno de los pisos, un hombre le soltó:
¡Que a mí no me cuentes nada de tu vida, coñ..!
Como te coja fuera vas a ver
La cara de Aída era de película de terror de serie Z. Y de pronto, aparecieron unos desalmados que empezaron a tirarle huevos como si no hubiese un mañana. La colaboradora se escondió en el portal mientras que la insultaban. El equipo al completo huyó al ascensor y pidió auxilio a unos vecinos. Ya refugiada en el piso, Nízar, muy pendiente de que la cámara la estaba enfocando, hizo como que lloraba mientras llamaba a la policía:
Por favor, vengan. Llevamos media hora encerrados porque nos están esperando fuera. Por favor, vengan cuanto antes, por favor, por favor.
Y el Cuerpo de Seguridad del Estado tardó 2 minutos en llegar. Aída, más dramática que nunca, intentaba explicar a los policías lo que le había ocurrido:
No hay derecho que nosotros vengamos a trabajar a este barrio y que nos agredan de esta manera.
Y uno de los policías, sin inmutarse mucho le dijo:
Es que, ya sabe a dónde viene, señora.
Pero no contenta con esto, Aída tuvo el santísimo valor de enfrentarse a sus supuestos agresores. Se acercó a un grupo de chavales y les acusó de haberla agredido. Ellos lo negaron y, a gritos, la echaron de la manera más humillante:
¡Fuera, fuera! Has venido aquí a molestar a la gente ¡Vete a tu barrio! ¡Fuera!
Y mientras, la policía miraba el espectáculo como si nada. Eso sí, la escoltaron hasta su coche. ¿Por qué no le ponen directamente un equipo de seguridad privada? La verdad es que ya no tendría ninguna gracia.