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Alfonso Ussia.

OPINIÓN / Afilando columnas

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Alfonso Ussía sobre las Femen: "Esa necesidad de enseñar los pechos responde, probablemente, a su incapacidad intelectual para exponer argumentos convincentes"

David Gistau: "El Parlamento es uno de los lugares más divertidos de Madrid, al Hemiciclo sólo le falta que alguien suelte una vaquilla"

Antonio José Chinchetru, 10 de octubre de 2013 a las 11:27

Dice el dicho castizo y algo vulgar que 'tiran más dos tetas que dos carretas'. Cuando la cifra de mamas al aire aumenta hasta seis, la capacidad tractora se incrementa hasta el equivalente a media docena de camiones de alto tonelaje. Al menos en lo que se refiere a las columnas de opinión.

La actuación de las 'Femen' en el Congreso de los Diputados ha eclipsado a cualquier otro asunto en los espacios de opinión de la práctica totalidad de la prensa de papel española este 10 de octubre de 2013.

Desde aquí pensamos que no es para tanto y que las chicas, además de valor y mucha persistencia, demostraron andar bien de físico, que es lo importante.

Tan impactado ha debido de quedar el director adjunto del auto proclamado 'diario de la Catalunya real' con el topless pro-aborto que por un día se ha olvidado de lamentarse de qué malo es con Cataluña el Gobierno del registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante.

Juancho Dumall dedica su columna en El Periódico al Desnudo en el Congreso. Eso sí, también le sirve para atacar con dureza al Ejecutivo del PP.

Femen tiene teorizado que el uso del desnudo es un mensaje en sí mismo. El cuerpo de la mujer, mancillado en todas las culturas a lo largo de la historia, es utilizado como vehículo reivindicativo. Y eso multiplica el eco de la manifestación.

Este humilde lector de columnas no puede evitar dar su opinión al respecto. Usted, amable lector, sabe que no nos cortamos a la hora de replicar a los articulistas que comentamos. No vamos a entrar en los mensajes que lanzan estas señoritas, tan sólo en sus formas. La verdad es que una protesta femenina mostrando su anatomía al aire tiene mérito y requiere de valor si se hace en países como Túnez o Egipto, hacerlo en Irán o Arabia Saudí resultaría literalmente suicida, o incluso en Ucrania (el nivel de machismo en este país es difícil de imaginar para un habitante de Europa occidental). Sin embargo, en España o en Francia no tiene un gran mérito. En realidad no se corre mayor riesgo por quejarse semidesnuda que por hacerlo con jersey de cuello vuelto.

Recuerda Dumall algo evidente:

Protestar dentro del Congreso de los Diputados está prohibido. El artículo 497 del Código Penal establece penas de entre seis meses y un año de cárcel por «perturbar gravemente el orden de las sesiones». Por eso las activistas, que sin duda lo sabían, fueron desalojadas, identificadas y  puestas a disposición judicial.

Lo dicho, nada tiene que ver si se muestran los pechos o tan sólo los ojos.

Concluye:

Lo cierto es que los gritos de Lara, Inna y Pauline constituyen toda una denuncia -ilegal, es cierto- de un Gobierno reaccionario que desde su mayoría absoluta está legislando en un asunto que no levantaba ningún rechazo social, solo movido por las presiones de la Iglesia católica.


Jaime González.

Tomamos el puente aéreo y, nada más aterrizar en Madrid, nos acercamos a ABC. Su responsable de Opinión, Jaime González, titula La gimnasia y la magnesia.

Si el feminismo radical se empeña en sacar pecho, lo único que va a conseguir es subrayar precisamente lo que quiere destruir: las notables diferencias naturales entre el varón y la hembra (y viceversa). Las chicas de Femen España se han quedado en porretas al grito de «el aborto es sagrado», lo que no deja de ser otra contradicción. Si el «feminismo de género» se basa en una interpretación neomarxista de la lucha de clases y la culpa del machismo «la tiene la religión», mi paisana Lara Alcázar tendrá que explicarme cómo para defender el aborto utilizan el término «sagrado», que es «todo aquello digno de veneración por su carácter divino» y, en consecuencia, es el concepto que algunos muy gustosamente empleamos para defender el derecho a la vida. Más que una provocación parece un lapsus fruto de la endeblez de pensamiento.

Concluye:

Por muy poderosas razones que esgriman las chicas de Femen, creo que el «feminismo de género» ha confundido peligrosamente las mamas con las témporas, que es tanto como confundir la gimnasia y la magnesia.

También en el diario madrileño de Vocento, David Gistau se refiere a Los bustos parlantes. Se nota que le divierte el asunto:

Aunque ya nadie entre a caballo, el Parlamento es uno de los lugares más divertidos de Madrid. Quién le habría dicho a Posada, que siempre parece que arrastra unas pantuflas, que acabaría desempeñando el honor de la presidencia en una legislatura azarosa en la que al Hemiciclo sólo le falta que alguien suelte una vaquilla.

Recuerda a la que fue su musa periodística en septiembre de 2012 --Gistau cae rendido ante los pechos desnudos de una "chica parecida a Liv Tyler" que se manifestaba ante el Congreso--:

En esta época terminal, hay una abundancia mamaria comparable a la teta gigante con la que Woody Allen parodió un ataque feminista como el de Godzilla. Comenzamos con los pechos espirituales de Jill Love, la adoradora de Osiris, que sin embargo no pudo franquear el perímetro policial que sellaba el Congreso. Y ahora proseguimos con los bustos vehementes de las chicas de Femen, que parecen la sorpresa para una despedida de soltero reivindicativa.

Se deleita contando la escena:

Una cabalgó la baranda, otra se abrazó a una columna, como en un improbable «table-dance», haciéndonos temer que pudiera caer sobre la bancada popular, como una de esas mujeres que le llovían a Mike Hammer. Lo que voló en la refriega fue un zapato que terminó en el regazo de Albendea, quien lo agarró y lo miró un instante como si fuera a atender una llamada en el zapatófono. Para entonces, los diputados de IU comenzaron a aplaudir, por reflejo pavloviano, por instinto, por la creencia de que cualquier algarada contra lo institucional ha de ser aprobada inmediatamente, aunque no se sepa ni de qué va.

Tras recordar que ocurrieron otras cosas en el Congreso, concluye:

Cuando se marchó Rajoy, Jabois hizo el chiste de si llevaría a alguien metido en el maletero, como los gánsteres: «¡Somos las promesas electorales! ¡Sacadnos de aquí!».

En el periódico de la 'disciPPlina', Alfonso Ussía no opta precisamente por la sutileza. Su artículo en la contraportada de La Razón se titula Tetas:

Tres feministas del movimiento «Femen» han enseñado sus tetas en el Congreso para reivindicar el aborto. Esa necesidad de enseñar los pechos responde, probablemente, a su incapacidad intelectual para exponer argumentos convincentes.

No replica tan sólo a sus formas, también a su fondo:

Las tres de las tetas llevaban de lado a lado de su tórax un mensaje escrito que ocupaba la teta derecha, el canalillo y la teta izquierda: «El aborto es sagrado». ¿Sagrado? Tenía para mí que sagrados son la vida y el derecho a vivir, pero el feminismo radical es una religión laica, contradicción de principio, y sus tres religiosas nos han aportado una versión de lo sagrado sumamente interesante.

No creo que sea progresista, ni avanzado, ni plausible tener que enseñar las tetas para reivindicar las bondades del crimen organizado.

Vuelve a analizar la forma de protesta, aunque lo hace con una mezcla de filosofía de mesa camilla y deleite sensual:

Las tetas femeninas, además de una hermosura y un enigma aún no resuelto por los hombres, tienen un origen de utilidad. Alimentar a sus hijos recién nacidos. De ahí que no pueda ofender la opinión de que las chicas de «Femen» han errado en su exposición pectoral. Podrían haber enseñado otros puntos de su cuerpo, pero no las tetas, que son simultáneamente alimento y placer, y en consecuencia, vida. Para mí, que querían enseñar las tetas porque les apetecía mostrarlas, y han alcanzado su objetivo, nada difícil por cierto.

Añade:

Después se enfadan las feministas si los hombres nos fijamos en los pormenores y calidades de sus pechos. Nos llaman machistas, retrógados y guarros. Reconozcan que su sistema reivindicativo ayuda a la recreación de la mirada masculina.

Finaliza mostrando su conclusión "amable y positiva" sobre las tres chicas:

Dos de ellas son poseedoras de muy armónicos tetámenes, y la tercera, la rubia, las tiene algo resignadas y cariacontecidas. Tetas melancólicas, que también son atractivas, más no por ello manifiestamente mejorables mediante ejercicios diarios para el fortalecimiento preciso. Le recomiendo el remo. Y por mi parte, nada más, sinceramente.

A este humilde lector de columnas le da la impresión que, al ver las imágenes, Ussía debió de pensar algo parecido a esto: 'Voy a escribir un artículo contra estas tres, a ver si con un poco de suerte se enfadan y vienen a protestar a la puerta de mi casa'. Por cierto, y sin ánimo de ofender, que en el momento de producirse los hechos, la cara de Jesús Posada parecía oscilar entre el asombro y el deleite visual.

Cambiemos ahora de tema, que también se han tratado otros asuntos en esta jornada. Los sindicatos tienen un lugar destacado, sobre todo por el caso de los ERE en Andalucía. Sin salir de La Razón, Agustín de Grado titula El bisturí de Alaya:

Alaya no investiga un caso de corrupción más, aunque sea el más grave por número de imputados (161) y la cantidad defraudada (1.217 millones). Con voluntad inquebrantable en la función de su magistratura y la precisión de un cirujano, Alaya está diseccionando un régimen de poder articulado durante treinta años de ejercicio ininterrumpido. No es casualidad que Andalucía sea la única región española que desconoce la alternancia política. El monocultivo socialista ha tejido una red clientelar fortalecida a medida que la sensación de impunidad crecía en un poder político que se reconocía invulnerable.

Concluye:

«Se están llenando sus bolsillos», clamaba el capo de UGT en Cádiz, ahora detenido, para agitar la huelga contra Mariano Rajoy. La juez Alaya nos permite conocer la realidad que escondía aquella frase. El latrocinio andaluz avergonzaría a Robin Hood. Decían defender a los trabajadores, y mientras se han aprovechado del drama del paro para enriquecerse en el mayor latifundio del desempleo de toda Europa.

En el periódico que va a traer miga desde el 12 de octubre de 2013, Kiko Méndez-Monasterio se refiere en La Gaceta a El gran timo de los sindicatos:

En la portada [de la Gaceta] de hoy están los cuatro gatos de los que hablaba Chaves, que resultaron cuatrocientos, y todavía no sé si el director va a publicar esta columna o necesitará también el espacio para publicar la larga lista de imputados, que parece el muro de los soldados muertos en Vietnam, pero en versión infame. El latrocinio que ha perpetrado la izquierda andaluza no tiene precedente cercano, y hay que remontarse al oro de Moscú para contemplar otro saqueo parecido.

Añade:

Convertidos en ministerios permanentes -e incontrolables- CC OO y UGT han cambiado lo vertical por lo piramidal -como las estafas-, hasta convertirse en el poder más tenebroso de la democracia. A nadie rinden cuentas del dinero que reciben de todas las administraciones que soporta el contribuyente: del municipio, de la provincia, de la autonomía, del estado y de Europa. Y menos que a nadie a los trabajadores, a los que han chuleado durante décadas, enriqueciéndose ellos mientras el paro cabalgaba como la peste, arrasándolo todo.

Concluye:

Este despotismo sin ilustrar -izquierda de jamón de bellota y 'love boat'- ha mantenido sus privilegios durante décadas porque participaba del monopolio de la violencia, porque sólo con levantar la pancarta de guerra se terminaba la paz social. Los gobiernos de todos los signos pagaban las subvenciones con el mismo entusiasmo con el que los camioneros pagaban a Jimmy Hoffa. Han sido la guardia de corps del régimen, bien alimentados, como esos animales gordinflones y rosados que lideraban la rebelión en la granja de Orwell. Son establishment sin necesidad de corbata. Incluso parece que fomentan ese indisimulado aspecto de haragán, que es la nueva versión de las chaquetas blancas.

En El Mundo, Victoria Prego celebra la medida tomada por el Gobierno de Madrid para acabar con el trinque generalizado a través de los cursos de formación. Un trinque, por cierto, que era 'vox populi' desde hace muchos años. Titula Bien hecho:

Buen criterio el adoptado por la Comunidad de Madrid. Ya era hora de que se desmontara esa juerga de los cursos de formación de los sindicatos que han contado durante años con subvenciones millonarias, aunque los resultados obtenidos eran prácticamente desconocidos, amén de ignorar a dónde iban a parar efectivamente los dineros entregados.

 


Victoria Prego.

Añade:

Una de las singularidades de nuestro sistema: los sindicatos no dan cuenta del dinero recibido y de su destino final. Y así pasa lo que está pasando en Andalucía y que probablemente suceda en otras partes de España. Y ya es hora de atajar esa anomalía que no lleva más que a la corrupción generalizada.

Puede que la Comunidad de Madrid no quiera plantearlo en esos términos para no crear un problema añadido, pero de momento ha privado a los sindicatos de una bolsa de millones que no hacían nada productivo en el nivel de resultados que ahora es exigible.

Concluye:

Los sindicatos deberían, ahora que se sabe parte de sus desmanes, empezar a hacer una limpia absoluta de sus estructuras y su modo de funcionamiento, del mismo modo que se les demanda esto a los partidos. Si no, se encontrarán probablemente con el levantamiento de sus bases, gentes ajenas a toda marrullería, que se encuentran de pronto con que su organización se dedica a estafar el dinero destinado a los desempleados. No se puede ser más desleal a su historia y a sus propias gentes. Los cuadros y sus dirigentes deben dar muchas explicaciones.

Terminamos con una mención al artículo 'ladrillo' de un político de la jornada. Como es habitual en este tipo de texto, y máxime si lo firma un miembro del Gobierno de Rajoy, se publica en El País. En puridad, en este caso no es el ladrillo de un político, sino el de 43. Aunque el firmante principal (suponemos que sólo en el caso de España) es José Manuel Gracía Margallo, otros 42 ministros de Asuntos Exteriores de toda Europa también firman Juntos por la abolición de la pena de muerte, un texto tan bienintencionado como previsible. Por cierto, que en vez de firmar eso, podrían dedicarse a sugerir a sus jefes de Gobierno que no se fotografíen sonrientes junto a los dirigentes de países donde se practica de forma masiva la pena capital. Algunos sentimos auténtica vergüenza al ver a un Rajoy lleno de gestos de simpatía hacia Hassan Rouhani, presidente de un Irán en el que ser homosexual o comportarse como las chicas de Femen es motivo suficiente para morir ahorcado o lapidada.

 

Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.



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