Siempre pasa lo mismo. Belén Esteban solo da belenazos sin hay un buen cheque de por medio. En su trabajo habitual en 'Sálvame' se niega a hablar. Esto es lo que sucedió el lunes 11 de septiembre de 2017, dos días después de que la mal llamada 'princesa del pueblo' confesara en 'Sábado Deluxe' que María José Campanario la había llamado por teléfono en 'extrañas circunstancias'.

El sábado 9 de septiembre de 2017, 'Sábado Deluxe' estrenó temporada de la única forma que sabe hacer, con un belenazo. La Esteban confesó que la mujer del padre de su hija la había llamado en un estado 'preocupante'. María José Campanario, ingresada en un psiquiátrico, llamó a su histórica enemiga con buenas intenciones y con la idea de tomar un café juntas.

Había algo en el tono de voz de Campanario que preocupó a Belén. Tras su charla, decidió llamar a Jesulín de Ubrique y contarle lo que había pasado. El diestro le colgó el teléfono a la madre de su hija.

Durante su entrevista el sábado por la noche Belén estuvo soberbia, charlatana y accesible a todas las preguntas que le hacían sus compañeros. Pero, de repente, al lunes siguiente, cuando se volvió a tocar el tema en 'Sálvame diario', la actitud de la colaboradora era distinta.

No sabemos si era porque tenía un mal día, porque -como ya sabemos- no se lleva muy bien con Paz Padilla o si era porque no estaba cobrando lo que se llevó por el 'Deluxe', pero el caso es que Belén, ese lunes 11 de septiembre, casi no quiso hablar del tema de Capanario y se pasó la tarde poniendo caras de asco.

Sólo explotó cuando Kiko Matamoros, muy acertadamente, le insinuó que se había portado mal al dar una exclusiva que implicaba a otra persona(Campanario), sobre todo cuando ésta estaba enferma y lo único que quería era enterrar el hacha de guerra.

Belén, para defenderse se limitó a decir que:

Qué mal he hecho? ¿Qué no era el momento? Pues lo siento señores. Yo cuento mi vida, señores. Es la vida que he elegido. No creo que sea tan grave.

Sí, Belén Esteban ha vendido siempre su vida pero ahora ha vendido la de otra persona que, para colmo, está en una situación delicada.