Ya tenemos aquí el tradicional anuncio de la Lotería de Navidad. En esta ocasión, han tirado la casa por la ventana contratando a Alejandro Amenábar para la dirección y creando una historia plagada de efectos especiales. El resultado: Una duración excesiva y ni rastro de la emoción de otros años.

Hacía mucho, mucho tiempo que no lloraba con el anuncio de la Lotería de Navidad. Es mi placer culpable de cada año: derramar alguna lagrimilla con las típicas historias de perdedores que ganan el gordo y lo comparten. Pues este año ha sido como un jarro de agua fría.

Las expectativas no podían ser más altas: Mucho presupuesto y a Amenábar llevando la batuta. ¿Qué podía salir mal? Casi todo. Y no es que sea un mal anuncio-para nada- es que la historia no funciona y eso que el director hace lo que puede con un guión que no es suyo sino la agencia Leo Burnett, que ha contratado al autor de 'Los otros' puesto que le veían como el más adecuado para este "cuento de Navidad alienígena'.

Y sí, la trama va de aliens. Danielle es una marciana que aterriza en la Tierra, en concreto en Madrid, y toma la forma de una modelo para pasar desapercibida. La extraterreste se encuentra con un chico en la cola de Doña Manolita y ambos compran un boleto de lotería. Luego, se enamoran, se separan y el premio gordo les vuelve a unir haciendo que ella se quede aquí para siempre.

Lo más llamativo, y lo que ha provocado un centenar de memes y comentarios jocosos en Tiwtter, es la duración del anuncio original: Nada más y nada menos que 20 minutos. No sería excesivo si la historia mereciera la pena pero no es así. Le sobra más de la mitad del metraje.

La versión, corta, la que se está emitiendo en televisión, dura unos 3 minutos y es un sin sentido que intentan arreglar con la voz en off del protagonista.

Se le está dando mucho 'bombo' al spot por su contexto y su director pero, repetimos, este año se han olvidado de emocionarnos. La estética es de anuncio de salvaslip. Nada es creíble o emotivo y encima es muy aburrido. Una lástima.