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Jos Bakker, un diseñador gráfico alemán que se encontraba de vacaciones el suroeste de Kenia fue testigo del momento en el que una serpiente pitón de roca africana de cuatro metros se comió a una hiena de cerca de 70 kilos.

Bakker, que estaba en ese momento con un guía, no dudó en ponerse en contacto con los científicos investigadores del Campamento Fisi para que fueran a ver lo que ocurría.

Mike Kowalski y Olivia Spagnuolo fueron en busca de la serpiente, sin llegar a creerse que se podía estar comiendo una hiena. "Según mis conocimientos, no hay precedentes de esto en términos de documentación", dice Kowalksi, según recoge la BBC.

"Los carnívoros grandes pueden interactuar con las pitones, sus cachorros pueden ser su menú, pero un león adulto, un leopardo o una hiena podrían matar rápidamente a una pitón", aseguran.

Tras estudiar detenidamente las imágenes, los científicos llegaron a la conclusión de que la pitón estranguló a la hiena antes de que pudiera escapar. Kowalski sospecha que la pitón aprovechó que la hiena estaba buscando un lugar para pasar la tarde y descansar y fue en ese momento cuando se debieron enzarzar en una pelea que califica de épica.

Explica que el reptil debió romperle el cuello a la hiena, porque de no haber sido así, esta le habría aplastado el cráneo.

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