PD América
Le dijeron a un niño testigo de los hechos que le cortarían los genitales con una sierra, si contaba lo sucedido

El crimen no tiene nombre. Una madre acaba de ser condenada por un tribunal escocés a cadena perpetua, por haber matado a su hijo de dos años de edad, llamado Liam, a golpes. ¡Le reventó el corazón!

Lo hizo en connivencia con su novia, que ha sido sentenciada a la misma pena.

Según da cuenta 'Mirror', la muerte del pequeño tuvo lugar el 22 de marzo de 2014 en el piso ‘familiar' que la pareja tiene en Tynsesde (Escocia).

Se trata de Rachel Fee, de 31 años, la madre, y de Nyomi Fee, de 29, Los detalles que se dieron a conocer durante el juicio son escalofriantes.

LAS TORTURAS

La pareja mantenía en ocasiones encerrado al pequeño en una jaula hecha a mano y le obligaban a comer excrementos de animales, como perros, y hasta sus propios vómitos, todo ello en una habitación a oscuras llena de ratas y serpientes.

También era sometido a duchas de agua fría y en ocasiones permanecía varias horas desnudo y atado a una silla. Las asesinas obligaron al niño a ingerir tranquilizantes para ahogar sus gritos.

Y no sólo Liam. El niño de unos vecinos sufrió los abusos y vejaciones de las dos mujeres desde el año 2012. Las dos mujeres le amenazaron con matar a su padre y con cortarle los genitales con una sierra si contaba lo sucedido.

Las dos mujeres negaron en todo momento el asesinato del niño, y lo atribuyeron  a "causas desconocidas"

Tras ser interpeladas sobre las lesiones halladas en el cuerpo de la víctima, pretendieron descargar la culpa en el otro menor, de sólo siete años de edad, quien pudo ofrecer detalles del horror vivido por Liam durante sus largos meses de tortura.

Por las marcas halladas, los forenses determinaron que Liam era encadenado con cables y cuerdas. También detectaron huellas de violencia en sus testículos. "El crimen más atroz al que me he enfrentado nunca", resumió horrorizado el juez.

Por su parte, miembros de la comunidad mostraron su estupefacción ante los espeluznantes hechos dada la aparente cordialidad de ambas mujeres y su buena relación con el vecindario.