"DESPLIEGO MIS ALAS DE ÁNGEL DE LA MUERTE"

Así eran Leonardo y Laura, los amantes enfermeros que asesinaron a 35 personas en un hospital… por gusto

A Leonardo Cazzaniga, el brillante anestesista del hospital de Saronno acusado de matar a 12 personas usando drogas anestésicas en altas dosis, le va a caer la perpetua.

La dura sentencia es parte la misma investigación que ya ha llevado a la condena de su ex amante, la enfermera Laura Taroni, la que han endiñado treinta años por dos asesinatos en su propia familia.

El caso que ahora se cierra saltó en 2016, cuando la Policía italiana arrestó a dos sanitarios, él anestesista y ella enfermera de urgencias, sospechosos de matar pacientes como moscas.

Cuarenta y cinco pacientes fallecieron entre los años 2011 y 2014 en Emergencias del hospital de Saronno, en el norte de Italia, mientras el facultativo Leonardo Cazzaniga trabajó allí como anestesista.

Leonardo Cazzaniga y Laura Taroni, que mantenían una relación sentimental, también mataron al marido y la madre de ella con un cóctel de medicamentos.

Los mensajes que intercambiaban los amantes eran escalofriantes.

«Si incineras el cuerpo no pueden encontrar ninguna prueba», escribió Laura a Leonardo, algo que recibió la aprobación del anestesista.

Leonardo Cazzaniga y la enfermera Laura Taroni, de 40 años, acordaban y planificaban cómo matar a los ancianos que llegaban a urgencias en el hospital de Saronno, ciudad al norte de Italia.

Planificaron cómo asesinar a la madre y al marido de ella, al que le hizo creer que sufría diabetes grave.

«De vez en cuando tengo deseos de matar a alguien», dice la mujer en una de los mensajes interceptados por la policía

A su marido, de 46 años, le hizo consumir con la comida un cóctel de fármacos para librarse de él, porque no solo era un obstáculo para su relación amorosa con Cazzaniga, sino que además, tras su muerte, explica que la trataba mal, regresaba a casa borracho y frecuentaba a prostitutas.

La mujer llegó al punto de explicarle a uno de sus hijos, de 11 años, la esencia del asesinato perfecto.

«El homicidio debe ser una cosa por la que no te descubran, si te descubren vas a la cárcel y pierdes la casa. El homicidio perfecto es el farmacológico.»

Cuando incineraba el cuerpo del marido, tras matarlo el año anterior, recibió la aprobación de su amante.

«Has tenido una excelente idea», le dice.

Ese mismo mes ya la Policía investigaba unas 45 muertes sospechosas ocurridas en el hospital entre 2011 y 2015 durante el turno en el que ambos trabajaban.

Diez de ellas fueron descartadas como homicidios, mientras las otras 35 se investigaron por evidencias sospechosas de haber sido inducidas.

Entre las conversaciones que ambos amantes intercambiaron los medios subrayan una en la que ella le declara su amor al anestesista y le ofrece a cambio la vida de sus dos hijos.

«-Si quieres mato a mis hijos, por ti lo hago…»-No a ellos no, la frena el anestesista, que tenía su propio método para matar y al que definía como «el cóctel Cazzaniga», una mezcla de medicamentos que inducían la muerte.

Uno de los compañeros de Cazzaniga ha contado que a veces se hacía llamar «el ángel de la muerte» y ante los pacientes graves repetía la misma frase: «Ahora despliego mis alas de ángel de la muerte».

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