PD América

Así se las gastan amparados en la sharia, la ley que aplica a rajataba y más allá los dictados del islam. Es el Estado de Bauchi, uno de los 36 que forman Nigeria, donde los homosexuales a veces no llegan siquiera a ir a la cárcel porque, por el camino, los atrapan los exaltados vecinos y los queman vivos mediante la atroz técnica del necklacing: los meten en un neumático a modo de mordaza, y les rocían con gasolina para que ardan sus más bajas pasiones.

Es el caso que nos ocupa; un atroz vídeo que llega desde esos lares africanos, y en donde el protagonista es un gay a quien al parecer han sorprendido con un amante. Así, resignado a su suerte, el pobre hombre se deja quemar sin apenas quejarse, mientras una enfervorizada horda le insulta y azuza el fuego.

La reciente aprobación en dos países africanos, el mentado y Uganda, de leyes que encierran a los gays de por vida entre rejas, por serlo, mostrarlo o unirse en pareja, cuenta con la condena de distintas organizaciones, como Amnistía internacional, pero nadie hace el menor caso.

Ghana, Senegal, Gambia… Según las últimas cifras, 38 de los 54 países del continente africano, un 70%, criminalizan la homosexualidad. En algunos, como Mauritania, Somalia o Sudán, ese delito puede llevar a una sentencia de muerte.

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