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Se pasan por el forro las críticas de diferentes organismos de derechos humanos y, cómo no, las condenas de la propia Organización de Naciones Unidas (ONU), que exigen al régimen iraní que detenga sus ejecuciones. Ni caso. En esta ocasión, según da cuenta 'Irán Human Rights', le ha tocado a un joven de 27 años en la ciudad de Arak, provincia de Markazi. (Así ahorca el régimen iraní al reo que se resiste: casi mil ejecuciones en 2015).

La ejecución se llevó a cabo el jueves 13 de abril de 2017 frente a una multitud de personas, que vieron cómo el infortunado acababa colgado de una grúa. Se trataba de Abbas Sahraei, que fue detenido hace unos tres meses y condenado a muerte en un proceso judicial de lo mas extraño. Le acusaban de haber asesinado a seis personas. (Los pagos millonarios de Venezuela a Irán a través de la petrolera PDVSA).

Según denuncia el citado portal, la vista se celeró con inusitada rapidez y no tuvo las más mínias garantías procesales para el condenado. No se cumplieron, por tanto, con las más elementales normas internacionales contempladas para este tipo de casos.