PD América

Son apestados. La homosexualidad es delito, y la sodomía está penada con la muerte. A los transexuales se les considera seres defectuosos al nacer, y deben recibir tratamiento para corregir su "perturbación"... si no, a la horca con ellos. El edicto religioso que en 1980 emitió el ayatolá Jomeini, legalizando curiosamente las operaciones de cambio de sexo, no les deja otra opción. (Pablo Iglesias seguirá cobrando 3.000 euros al mes de los sanguinarios ayatolás iraníes).

Toda una curiosa excepción bajo el yugo de un gobierno teocrático islámico, que desde la Revolución Iraní de 1979 carga contra ellos de forma despiadada, convirtiendo a la República Islámica de Irán en el país donde más ejecuciones per cápita se registran en el mundo por este y otros motivos. ([FOTOS] Así marcan con latigazos a las mujeres los amigos iraníes de Podemos ¡porque van a fiestas 'mixtas'!).

En el Irán de los ayatolás, donde bajo la presidencia de Hasán Rouhaní y el ojo atentado del líder Supremo, Alí Jamenei, se abolió en abril de 2017 la pena capital para la mayoría de crímenes relacionados con la producción, el tráfico y el consumo de drogas, pertenecer al colectivo LGTB no tiene perdón. Y menos de Dios.

El terrible vídeo que nos ocupa, y que abre la noticia, da fe de ello. Un joven homosexual es ahorcado de una especie de puente con la ayuda de una destartalada camioneta, donde le apoyan unos patosos verdugos que no pueden evitar que el infortunado de turno sufra lo indecible por culpa de su ineptitud, y quizá mala leche. La víctima patalea desesperada mientras se asfixia, y los altavoces truenan vomitando un macabro e hipnótico Allahu Akbar.