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Una nueva masacre tuvo lugar este domingo 5 de noviembre de 2017 en Estados Unidos. Un tipo abrió fuego en la Primera Iglesia Bautista de Sutherland Springs, al sur de Texas, matando al menos 27 personas y e hiriendo a 30 .

Fuentes policiales identificaron al asesino como Devin Kelley, varón blanco de 26 años de edad, un veterano de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

El facineroso trabajaba actualmente como profesor en un estudio bíblico. Este domingo entró vestido con ropa militar en la capilla de Sutherland Springs y abrió fuego con un fusil de asalto semiautomático contra los feligreses que asistían al servicio religioso.

Kelley, que vivía en New Braunfels, un suburbio de San Antonio, murió tras una breve persecución protagonizxada por un vecino, según información de la Oficina del Sheriff del condado de Guadalupe.

No se ha ofrecido información sobre la motivación del ataque, si bien no se le conocen vínculos terroristas.

 

Una portavoz del Centro Médico Connally Memorial en el cercano pueblo de Floresville dijo a la cadena Fox News "numerosos pacientes" fueron trasladados a ese hospital tras el ataque. Sin embargo no dio cifras.

Varios testigos, citados por los medios de la zona, confirmaron que se escucharon varios disparos desde la iglesia, y detallaron que cerca de 50 personas suelen asistir a las misas.

Según KENS 5, un testigo informó que un niño de apenas de dos años se encuentra entre los heridos de bala.

El hecho tuvo lugar pasadas las 11.30, hora local, mientras se desarrollaba la habitual misa de los domingos en la iglesia bautista.

Sutherland Springs está ubicado a 65 kilómetros al este de San Antonio.

Desde Japón, donde se encuentra de gira oficial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió un mensaje a las víctimas: "Que Dios esté con la gente de Sutherland Springs, Texas. El FBI y la policía están en la escena. Estoy monitoreando la situación desde Japón".