PD América

El 31 de agosto del 2015, la canciller de Alemania, Angela Merkel, pronunció una frase sobre la gestión de la crisis de los refugiados, dirigida a sus compatriotas y destinada a pasar a la historia por ser tan buena y solidaria: "¡Wir ­schaffen das¡!" (¡Podemos hacerlo!). Como consecuencia, viven en la actualidad en Alemania al menos 1.600.000 solicitantes de asilo y refugiados con el estatus jurídico de tales. ([VÍDEO] ¡Califato de Merkel! Un musulmán quema el pelo a una alemana en plen metro... por no usar hiyab).

Y así le ha lucido el pelo desde entonces, aunque ahora haya echado el freno por la cuenta que le trae, y desde luego por el motín migratorio del CSU: violaciones a mansalva, asesinatos, y un sinfín de tropelías. (Merkel se la mete doblada a Sanchez que acepta traerse a España los refugiados que no quiera Alemania).

La última, la ha tratado de silenciar sin éxito con la ayuda de los principales medios alemanes: un espeluznante crimen que tuvo lugar el 12 de abril de 2018. En el mismo, amén de haber muerto una mujer a manos de un inmigrante ilegal oriundo de Níger, -musulmán para más señas y de nombre Mourtala Madou-, también fue asesinada una niña de un año de edad: la decapitó a cuchillo. En los periódicos solo aparecía como víctima Sandra P., la madre.

El suceso aconteció en el atestado andén de una estación del metro de Hamburgo, y fue grabado por un cantante de gospel, imágenes que hasta ahora no han podido ser vistas, y que han salido a la luz gracias a Facebook, a pesar  de que algunos se empeñan en que la demostrada prohibición de marras es un fake.

Merkel y el asesino, Mourtala Madou.

El criminal, padre de la infortunada bebé, estaba cabreado con su pareja, -que le había dejado plantado-, porque había perdido la patria potestad y le cortó la cabeza a la niña atacándola cuando se encontraba en su cochecito. Luego apuñaló hasta la muerte a la madre, ante los aterrados viajeros, y salió huyendo arrojando el arma a una papelera.germany-migrant-beheads-baby-girl

 

Las hostias de unos musulmanes al anciano y a su hijo por beber cerveza en la terraza de un kebab