PD América
Patricia Aguilar, son su bebé, en la selva peruana. EE
La nacionalidad del bebé de Patricia Aguilar complica su regreso a España

Patricia Aguilar se encuentra a salvo junto a su bebé, una niña de apenas un mes de vida, en un albergue de acogida que depende del Ministerio Público de Perú.

Allí está siendo sometida a exámenes médicos y psicológicos, mientras su padre, Alberto Aguilar, busca desde la capital andina la forma de que juntos regresen a España.

La joven, de 19 años, fue descubierta este 4 de junio de 2018 en un chamizo de la recóndita selva peruana, en una zona considerada por el Gobierno del país como “peligrosa”.

Allí, fue localizada por las autoridades policiales y gracias al trabajo de investigación realizado por la Fiscalía de Tratas de Perú y su propia familia.

Junto a ella se encontraban otros cuatro menores, además de su hija, cuya paternidad se presume al líder de la secta, Félix Steven Manrique, que se hace llamar el 'Príncipe Gurdjieff'.

Según María Teresa Rojas, abogada de SOS Desaparecidos, tanto el bebé como la joven tienen varias lesiones.

"La menor estaba envuelta en un pequeño trapo y llena de picaduras de insectos, mientras que la joven y el resto de niños estaban sucios y desnutridos ya que al parecer solo se les llevaba comida una vez a la semana".

El resto de mujeres localizadas en otra chabola próxima, situada a pocos kilómetros de la joven ilicitana, mostraban signos de violencia y se encontraban muy delgadas según recoge Beatriz Yubero en El Español.

Manrique alias el 'Príncipe Gurdjieff' está acusado de un delito de trata de seres humanos, al que se va a sumar el de "abandono y explotación de menores".

Patricia está ilegal en el país sudamericano y el hecho de que su bebé tenga la nacionalidad peruana complica el tema de su salida.

Patricia Aguilar se marchó de su casa de Elche el 7 de enero de 2017, tras cumplir la mayoría de edad, cuando Félix Steven Manrique la convenció a través de internet para que huyera a Perú y se uniera a él, aprovechando que la joven había sufrido la pérdida de un familiar con el que estaba muy unida.

La joven se marchó de Elche el 7 de enero de 2017, recién cumplidos los 18 años. Compró un billete de avión y llegó a Lima, donde estuvo un tiempo en un piso que presentaba «signos de violencia» y cuyos vecinos relataron un panorama inquietante para los familiares:

«Chicas siempre sumisas caminando detrás de él (el líder), amoratadas, niños agresivos y gritos de mujeres».

Pero ahí no terminó la pesadilla. La portavoz de la familia asegura que se han ido encontrando con detalles que les «sobrepasan», y que es una suerte haber encontrado a Patricia con vida.

Y a su bebé, una niña de apenas un mes.

«Cuando los encontraron nos dijeron que no hubiera resistido más de un mes en esas condiciones».

Una casa entre «narcos»

Tras abandonar Lima, Manrique se llevó a Patricia junto a otras mujeres y niños a la localidad peruana de San Martín de Pangoa, en la región de Junín.

Esta zona es, según fuentes policiales, «muy peligrosa» por pertenecer al Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), de difícil acceso, donde reina el narcotráfico, la trata de personas y los remanentes del grupo armado Sendero Luminoso.

Cuando localizaron a la joven en aquella zona, el cónsul español les dijo que no podía ir a la detención por el nivel de peligro.

«Pasaron casi quince días desde que supimos dónde estaba hasta que pudieron detenerlo a él y rescatar a Patricia. Su padre se había desplazado a Perú y nosotros estábamos aquí, fueron momentos desesperantes».

Pero cuando la Fiscalía de la Trata de Personas de Lima detuvo a Manrique, Aguilar no estaba con él.

Ni siquiera salía de la casa para ir al baño, «estiraba la mano y lo hacía en un bote», continúa la portavoz.

Junto a él, dos mujeres se encontraban trabajando, Marjorie y Paola, que le mantenían.

Y ese mundo tan maravilloso que el «Príncipe G.» le había prometido a Aguilar, acabó siendo una cuadra de madera, «como las de los animales».

La familiar recuerda las imágenes que le han llegado a su móvil desde Perú del lugar en el que sobrevivía la joven:

«Allí estaban los niños semidesnudos, había cojines en el suelo (que es donde suponemos que dormían), cuchillos llenos de óxido... Unas condiciones infrahumanas».

Allí se encontraba Patricia, «delgadísima», al cuidado de cinco niños; entre ellos, su bebé, fruto de la relación con el líder, según cree la familia. Una vecina de la zona asistió el parto:

«Cuando la encontraron, Patricia lo llevaba en brazos con un trapito y un gorrito nada más, y lo estaban devorando los mosquitos...».

Cuando llegaron los agentes, dos niños se encontraban «pelando y secando granos de café para venderlos después en el mercado, por lo que les estaban explotando».

Este grupo de cinco niños, junto a Aguilar, recibía «una olla y alguna cosa más» para comer una vez a la semana, que se lo llevaban alguna de las dos mujeres que vivía con el líder (una de ellas, Marjorie, su mujer oficial, embarazada de ocho meses).

Las víctimas le defienden

El padre de Patricia todavía no ha podido ver a su hija, y tampoco sabe cómo va a reaccionar.

Las mujeres víctimas y otras adeptas a la secta de los «Gnosis», defienden a su líder.

En la detención, una  gritó a los policías frases como:

«¡Aquí no hay ninguna Patricia! Nosotros estamos aquí porque queremos! ¡Se están utilizando nuestras imágenes sin permiso!».

 

Patricia está ilegal en el país sudamericano, por lo que esperan que puedan expulsarla de allí, pero el hecho de que su bebé tenga la nacionalidad peruana "complica el tema, porque es mucho más difícil su salida".

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/3388422/0/nacionalidad-bebe-patricia-aguilar-complica-regreso-espana/#xtor=AD-15&xts=467263

VÍDEO DESTACADO: Así detienen al líder de una secta estadounidense que marcaba como a ganado a sus esclavas sexuales