Griñán, Monteseirín y Viera.
EFE
En Cádiz y Jaén también han laminado a los rubalcabistas
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Las viejas tensiones ntre los partidarios de Rubalcaba y Griñán afloraron este 12 de febrero de 2012 en la elaboración de la lista de Sevilla para las elecciones autonómicas.
Son los perniciosos efectos del cierre en falso del 38º Congreso Federal del PSOE celebrado el pasado fin de semana en Sevilla.
Han quedado heridas abiertas. Y para desgracia del PSOE, en el mismo corazón del socialismo andaluz, que en 40 días se enfrenta a las elecciones más cruciales de su historia, las que pueden desalojarlo del poder.
Al constatar que estaba en minoría, el rubalcabista José Antonio Viera se negó a participar en la votación de la lista este 12 de febrero de 2012.
Viera, secretario general del PSOE sevillano y partidario de Rubalcaba, rompió la baraja al constatar una operación de Susana Díaz, número dos del PSOE andaluz, que pretendía aprobar la lista electoral por Sevilla sin consenso entre las dos facciones en que se ha dividido el partido.
Abandonó la sala, acompañado por sus seguidores, y presentó su dimisión.
Los partidarios de Griñán se quedaron y aprobaron la lista encabezada por el actual presidente de la Junta.
La prometida «integración» se ha respetado en el resto de provincias andaluzas, salvo Cádiz y Jaén en las que también ha laminado al sector que apoyó al nuevo secretario general del PSOE.
El Partido Socialista de Sevilla queda así en manos de una gestora
El enfrentamiento ha provocado un lío monumental porque los rubalcabistas dicen que la lista no es legal porque se debió crear una gestora y que no hubo quorum en la votación, mientras que los hombres de Griñán sostienen que fue refrendada por la mayoría y que es válida.
Ello refleja la división existente en el PSOE andaluz y las reticencias del sector chavista hacia Griñán. Y más allá de ello, estamos probablemente en la primera batalla de la guerra postcongreso entre los seguidores de Rubalcaba y los de Chacón.