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Fernando Valenzuela, subdirector de Relaciones Internacionales de la Agencia EFE

«La labor del corresponsal es profundizar en la información y en el conocimiento de los protagonistas de la noticia»

Elena de Regoyos, Periodista Digital
Jueves, 30 de septiembre 2004

Ha cubierto muchos de los acontecimientos más importantes de la Europa del este, ¿recuerda alguno especialmente?

Llegué a Polonia cuando aún estaba el régimen anterior, de partido único, pero al poco tiempo se empezó a mover la transición y a aplicar lo que querían, que era el modelo español de transición democrática. Eso fue prácticamente nada más llegar. Al cabo de un año, en Praga, empezó a moverse el más inmovilista de los regímenes del este, que era el checo, con la famosa manifestación del 17 de noviembre. Corrí kilómetros y kilómetros, cada vez que encontraba una cabina llamaba a EFE para contar lo que estaba pasando.

FICHA
-Villagarcía de Arosa, 1947
-Primaria y Bachillerato en Argentina
-Licenciatura y doctorado en Filosofía y Letras en Praga
-Habla, contando el castellano y el gallego, nueve idiomas: inglés, francés, italiano, portugués, checo, polaco y eslovaco
-Traductor de novelas: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera; Trenes rigurosamente vigilados, de Bohumil Hrabal; La hora estelar de los asesinos, de Pavel Kohout y El destino (una ópera de Leos Janacek que se estrenó hace poco en el Real)
-1ª promoción del master de periodismo de El País
-Entró en EFE a finales de los 80: dos años de “delegado” en Varsovia y Praga
-Redactor jefe de El Sol, jefe de Internacional de Cinco Días y de la Cadena Ser
-Asesor del Ministerio de Exteriores con Solana
-Regresó a EFE como “delegado” a Bolivia, casi cuatro años
-En 1999 pidió la excedencia y se dedicó a traducir y fue corresponsal en España para la BBC en checo
-Proyecto de herramientas para periodistas en Internet
-En julio 2004 se reincorpora a EFE como subdirector de Relaciones Internacionales
-Vicepresidente del Comité Ejecutivo internacional de la Asociación de Periodistas Europeos
La tecnología y los medios de información han cambiado mucho desde entonces, ¿cómo se traduce eso para un corresponsal y su trabajo?

Desde luego que la situación de los corresponsales ha cambiado mucho. Hubo un tiempo en que la información del corresponsal estaba basada en los medios de comunicación locales, a parte de las entrevistas, ruedas de prensa o noticias de urgencia. A la prensa local hoy accedes desde Internet, incluso antes de que salga en los papeles, por lo que la labor del corresponsal, ahora, es profundizar en la información y en el conocimiento de los protagonistas de la noticia. Ha cambiado mucho, pero sigue cambiando.

¿En qué sentido?

Internet es una fuente de información nueva muy importante para los medios. Hay mares de noticias en la red, lo que tienen los medios, que no siempre tiene la red, es credibilidad.

¿Cree que no es creíble la información de Internet?

El problema es que la mayor parte de la información de Internet es anónima. En medio de esta inundación informativa hace falta información solvente, que la gente la reconoce porque lo dice un periodista serio que si dice que está en un sitio e que está ahí.

¿Es habitual que ocurra lo contrario? Me refiero, sobre todo, a los corresponsales.

En esta profesión ha ocurrido muchísimas veces y seguirá ocurriendo. Pero los corresponsales, si mienten, se les acaba pillando.

Volviendo a los medios digitales, ¿Usted los sigue?

Muchísimo. El periódico digital de prestigio es un orientador eficaz para cualquiera que quiera estar orientado. Sigo los principales.

¿Se refiere a los periódicos impresos que tienen su versión en Internet o a los que son exclusivamente digitales?

Los unos y los otros. En muchos casos recurro a Internet porque si quiero estar informado sobre Polonia u otros países es mucho más fácil. En otros casos recurro a la prensa digital.

¿También los confidenciales?

Menos. Algunas veces caigo en la tentación.

¿Qué futuro ve en el periodismo?

Los medios digitales tienen un futuro prometedor, pero no todas las promesas se cumplen.
 
EFE en el extranjero
 
La red de corresponsales de EFE está disminuyendo, hay poca gente para toda Asia o África. ¿Se pede cubrir bien esa información así?

Tenemos la mayor red de corresponsales internacionales que tiene ningún medio en castellano. La posición de EFE en el mercado Iberoamericano es de liderazgo indiscutible.

¿No ha disminuido ese liderazgo tras las versiones en español de Reuters y Europa Press?

Menos de lo que parece, porque la información dada desde el idioma propio y una visión de cultura compartida es mucho más cercana al lector. En América Latina el material de EFE es el rimero al que se recurre.

¿Por qué en EFE no se firman las crónicas de los corresponsales? ¿No daría más credibilidad y cercanía?

Las crónicas firmadas deberían tener más presencia de la que tienen, incluso en las agencias. Además, existe esa demanda por parte de los medios. Pero en la prensa hay modas, épocas en las que los periódicos aparecen sembrados de firmas, conocidas y desconocidas, y otras en las que sólo hay siglas de agencias.

Resultará poco agradecido para un corresponsal no firmar su trabajo, no verlo reconocido.

A todos los periodistas nos gusta muchísimo ver nuestro nombre impreso. Hay una vieja frase en esta profesión que dice que el periodista escribe para su abuela. Pero los agencieros firmamos con siglas, iniciales de nuestros nombres, y en los medios nos conocen, las mías son FVV.
 
Informador encamado
 
¿Qué la parece que EFE haya sacado a su corresponsal en Bagdad, un lugar de gran interés informativo?

El informador encamado –el que va en el tractor militar con el ejército que sea- es un informador muy peligroso. Al final acabas dando la información que dejan ver, te llevan donde quieren. Al final se crea una especie de connivencia peligrosa, como en los autobuses de campañas electorales, donde es difícil mantener la distancia.

¿Entonces sería mejor no llevar corresponsales a estos lugares?

Hay que llevar corresponsales. El problema es que cuando la situación del lugar no te garantiza ni un mínimo de seguridad de que no van a matar al corresponsal, ante la gravedad del hecho hay que actuar. Los periodistas somos malos, pero de ahí a ser bellacos… El director de un medio asume una responsabilidad con su gente, y en Bagdad es más que probable que le maten. Las bombas hacen mucho daño, yo las he visto en Beirut, en el Sáhara, en un montón de sitios.

¿Cómo puede seguir pensando como periodista alguien que está tratando de huir de una explosión?

Es curioso, después de una explosión la gente corre desde el punto de la explosión hacia fuera, pero los que tienen una cámara –de fotos o televisión- hace el camino contrario, hacia el lugar de la explosión. El periodista de casta sigue siendo periodista y sigue pensando cómo va a contar la historia, aunque parezca mentira. Incluso a veces ayuda.

¿Qué la parece la proposición no de ley que ha presentado Izquierda Verde para que el Gobierno indemnice a la familia de José Couso?

Todo lo que se pueda hacer por aclarar, airear y mantener presente su historia hay que hacerlo. Es nuestro deber y nuestra obligación, haciéndolo nos defendemos. La situación de Julio A. Parrado y José Couso es distinta. Igual de lamentable y dolorosa, pero una cosa es ser víctima de una situación bélica y otra serlo de un disparo asesino.
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