Camino de Santiago

Iglesia del monasterio de San Miguel de Escalada.

Manuel Ríos

Por tierras de León

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Mansilla de las Mulas / Iglesia del monasterio de San Miguel de Escalada

Manuel Ríos, 17 de junio de 2015 a las 07:55

Mansilla de las Mulas

Tal vez san Benito, acaso san Facundo, me atan a Sahagún, porque a la torpeza de este seudoperegrino se une una señalización manifiestamente mejorable. El resultado, la vuelta al ruedo. Por fin, con la inestimable colaboración de un vecino, alcanzo la autovía. Circular por la autovía es un relax. El paisaje trae a mi memoria aquella reiteración de Rosalía de Castro: Llanura, siempre llanura. Dejo a un lado Bercianos del Camino, que debe su nombre a que nació mediante la repoblación efectuada con vecinos procedentes del Bierzo. Luego, Burgo Ranero, del que cuenta uno de mis peregrinos cronistas haber visto el cadáver de un romero con el que se ensañaban los lobos. Poco después, Mansilla de las Mulas. Resulta inevitable la reflexión: unos minutos cómodamente en automóvil frente a una interminable y agotadora jornada a pie atravesando el páramo leonés, el campo sin fin.

Mansilla de las Mulas parece industriosa y mantiene la imagen de la pujanza de otros tiempos. Conserva restos de la muralla, levantada con auténtica intención defensiva. Acogedora, muy cuidadas las calles del Camino, con conchas metálicas de vieira en el suelo dirigiendo al peregrino. Varios carteles anuncian el museo Etnográfico provincial.


Muralla. / Manuel Rios

Pero, Mansilla de las Mulas es también la patria chica de la pícara Justina, astuta, tunanta, granuja, taimada, canalla, ruin, vil... López de Úbeda, el supuesto autor de La pícara Justina, da un repaso a la sociedad del momento (comienzos del XVII), repaso que, visto con los ojos de hoy resulta atemporal, plenamente vigente. Y en ese no dejar títere con cabeza, lanza una pulla al mundo de la peregrinación a Compostela en la persona del sastre Pimentel que, a la vuelta de su tercer Camino, instaló en la fachada de su casa un escudo de armas tocado de nobles vieiras. Justifica el hecho en la memoria y devoción a Santiago, «en los cuales viajes me hice rico con limosnas, y en agradecimiento y reconocimiento pongo estas veneras. Y el que me quisiere quitar mi devoción no está dos dedos de hereje». (Muchos peregrinos, orgullosos de su proeza, al regreso del Camino, cincelaban una vieira en el dintel de su puerta, como ya consigné).


Monumento al peregrino. / Manuel Rios

Iglesia del monasterio de San Miguel de Escalada

De nuevo, un paréntesis en el Camino. Me desvío por el rural una docena o docena y media de kilómetros para conocer y disfrutar de un templo singular, la iglesia del monasterio de San Miguel de Escalada. Circulo por carreteras locales muy bien señalizadas, en medio de campos verdes, bajo un sol benigno que acaricia. Unos minutos después, en medio del monte, el singular templo.

Atienden el monumento dos varones: el destacado por la autoridad eclesial, el recaudador, y un vigilante, aportado por el municipio. El vigilante se llama Jorge; nos presentamos y se ofrece a contarme lo que él conoce, que es mucho, muchísimo; tanto, que daría para completar una documentada monografía que todavía no me explico cómo no escribió y publicó: desde los orígenes del monasterio hasta nuestros días, pasando por los nobles que intervinieron en momentos relevantes de su historia, la desgracia de la Desamortización, la ruina, el resurgir, el posible significado de las marcas de cantero... De su discurso y de mis notas, cuatro palabras.


Marca de cantero en la iglesia del monasterio de San Miguel de Escalada. / Manuel Rios

Una pregunta en primer lugar: ¿Qué se les habría perdido en este inhóspito paraje a los monjes de hace mil años? Charpentier identifica este monasterio como el más antiguo del Camino y yo acabo de escribir que me desvío de la Ruta de las Estrellas para conocer el templo; luego, nuevo interrogante: ¿Es posible que este monasterio estuviese situado en pleno Camino y que, por alguna razón, se desviase la ruta tiempo ha? Tras la desamortización de Mendizábal, el monasterio, ya ruinoso, sería derribado, con lo que hoy disfrutamos de su iglesia. El templo es doble; comprende una parte románica pura, un pequeño museo actualmente; y la parte mozárabe, otra joya, una nueva iglesia dotada de planta basilical (1) integrada por tres naves interrelacionadas a través de arcos de herradura semejantes a los del pórtico exterior. De igual modo, Jorge me señala marcas de cantero y alguna otra curiosidad, como las ventanas de alabastro, igual que en Cañas.


Marca de cantero en la iglesia del monasterio de San Miguel de Escalada. / Manuel Rios

El varón que representa a la curia va y viene por el área mozárabe como preparando el templo, Miro a mi interlocutor, que capta mi pregunta:

-Desde hace algún tiempo se celebran aquí actos religiosos y, para hoy, está programado un bautizo.

Notas

(1) La formada por una nave central y, a veces, dos naves laterales más bajas separadas por sendas filas de columnas. Su diseño orienta la mirada de los fieles hacia la cabecera de la iglesia.

Imágenes editadas por Asier Ríos.
© de texto e imágenes Manuel Ríos.
depuentelareinaacompostela [arroba] gmail.com



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