Captura de José María Barreda en TVE
Barreda fue nueve días en campaña a la provincia alcarreña y Cospedal uno más
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Las encuestas lo pronosticaban, los dirigentes del PP lo susurraban, los del PSOE lo temían, los periodistas lo proclamaban y todos acertaron: Guadalajara era la clave para que María Dolores de Cospedal arrebatara al PSOE el feudo histórico de Castilla-La Mancha.
El PP ganó las elecciones en Castilla-La Mancha con 564.335 votos por 508.716 del PSOE, más de 55.000 apoyos de distancia, que, sumados a los 105.000 que le sacó José María Barreda a Cospedal hace 4 años, hacen que los 'populares' hayan remontado a los socialistas 160.000 sufragios en 4 años.
Sin embargo, los 55.000 votos de distancia se han traducido en un único escaño de diferencia, pues el PP no tuvo fuerza suficiente para romper los empates de Toledo, donde ganó por más de 24.000 votos; Albacete, pese a vencer por 15.500 sufragios, ni Cuenca, donde obtuvo 1.200 votos más que el PSOE.
Pero Guadalajara, la provincia castellana de la región, la que más se diferencia sociológicamente del resto, votó ayer PP con suficiente fuerza como para romper el empate a escaños que todos los analistas preveían a comienzo de Legislatura.
Fue entonces cuando el Gobierno de José María Barreda impulsó una reforma de la ley electoral que dejó cuatro provincias con un número par de escaños y una sola impar, Ciudad Real, donde el PSOE nunca ha perdido en autonómicas.
Ni siquiera ahora, con el viento en contra, los socialistas han entregado esa provincia, aunque en 2007 ganaron por 46.000 votos y tres escaños y ayer lo hicieron por 500 sufragios y un sólo diputado.
Pero lo que nadie esperaba hace cuatro años es que las elecciones se decantaran en Guadalajara, la segunda provincia menos poblada de la comunidad y donde el PP ganó por menos de 800 votos en las anteriores autonómicas.
A medida que transcurrió la legislatura y la crisis y la forma de gestionarla fueron debilitando al Gobierno de Barreda, dirigentes del PP e incluso algunos del PSOE empezaron a comentar en privado que tal vez el foco no estaba bien dirigido hacia Ciudad Real y que habría que mirar a Guadalajara e incluso a Toledo.
Así, Barreda fue nueve días en campaña a la provincia alcarreña y Cospedal uno más. Además, la candidata del PP fue con Mariano Rajoy al Corredor del Henares un día antes del inicio de la campaña y, en un acto que no estaba previsto en la agenda del líder nacional, ambos cerraron juntos la campaña en Guadalajara capital.
Para ganar por 5 escaños a 3, el PP necesitaba diez puntos de ventaja en la provincia alcarreña y logró casi 12, con una diferencia de más de 15.000 votos, de los que más de 8.000 proceden de la capital.
A Cospedal le salió perfecta la apuesta de situar a Antonio Román, alcalde de la capital, como número 1 a la lista por Guadalajara, igual que hizo con Rosa Romero en Ciudad Real.
Al tirón de Guadalajara capital se le suma el aguante del PP en la principal ciudad del Corredor del Henares, Azuqueca, donde el PSOE, pese a ganar con claridad en las municipales, apenas le ha sacado veinte votos a Cospedal en las autonómicas.
Casi 500 votos de distancia en Alovera, 700 en Cabanillas del Campo, 1.400 en El Casar (30 puntos de ventaja), casi 500 en Sigüenza, otros tantos en Villanueva de la Torre y otros 250 en Torrejón del Rey son cifras que muestran el tirón del PP en la provincia.
De modo que, esta vez sí, analistas, sociólogos, políticos y periodistas atinaron y, como estaba previsto, Guadalajara fue la clave de las elecciones.
