Cataluña
Félix Millet. PD

Sin ningún atisbo de rubor y con el mayor descaro. El expresidente del Palau de la Música de Barcelona, Félix Millet, ha justificado este 8 de marzo de 2017 en el juicio que se celebra por el desfalco de la institución musical que el Palau pagó las bodas de sus hijas por más de 164.000 euros para promocionar la entidad.

Millet, a preguntas del fiscal Emilio Sánchez Ulled, ha confesado en la Audiencia de Barcelona que las bodas las pagó íntegramente el Palau y ha admitido:

"Lo hice mal, me equivoqué. Pero teníamos un motivo: necesitábamos hacer publicidad para abrir mercados".

También ha revelado que su hija Clara y sus suegros -que pagaron pese a todo la mitad del convite- no querían celebrarlo en el Palau, pero que desde la institución se lo pidieron "para que la gente sepa que se pueden hacer bodas".

Millet ha destacado que, gracias a que sus dos hijas se casaron en la institución en 2000 y 2002, se celebraron otras cinco o seis bodas allí, porque los invitados que hizo venir no eran solo familia, sino que el 80% eran patronos y empresarios a través de los cuales buscar posibles clientes.

Millet también ha reconocido que pagó viajes privados familiares con fondos del Palau -a Kenia, Las Maldivas, Polinesia y otros sitios- aunque ha insistido en que su mano derecha, Jordi Montull, se encargaba de los detalles de cómo se abonaban.

"Era el director Montull el que lo hacía con una agencia de viajes. Él era director general", ha explicado Millet, que ha advertido, sin embargo, que el que hicieron a México fue por actividades propias del Palau de la Música.

Al principio de su declaración, Millet también ha considerado un "error brutal" haber hecho obras suntuosas en sus casas a costa del Palau y haberse adjudicado un bonus de 800.000 euros anual.

Descubre la tapadera de Convergencia

Por otra parte, Millet ha afirmado que la constructora Ferrovial "hacía donaciones para que el dinero fuera a CDC a cambio de obras públicas".

Lo ha dicho a preguntas del fiscal anticorrupción Emilio Sánchez Ulled, y ha recordado que esto no lo había desvelado en su confesión de 2009, en la que reconoció, en parte, que él y su exmano derecha, Jordi Montull, expoliaron la institución.

La Fiscalía considera que Convergencia se financiaba ilegalmente recibiendo fondos de la constructora que se camuflaban como donativos al Palau pero que, en realidad, respondía a la adjudicación de obras públicas por parte de instituciones que controlaba el partido.