Cataluña
Gabriel Rufián (ERC). EP
El tiempo ha vuelto a mostrar la gran mentira de los independentistas y cómo muchos de ellos se han acostumbrado a la buena vida

Cuando los catalanes acudieron por última vez a las urnas, el 27 de septiembre de 2015, los partidos que integran la plataforma independentista Junts Pel Sí, la antigua Convergencia reconvertida en el PDeCAT, y Esquerra Republicana, suscribieron un documento bajo el título Hoja de ruta unitaria del proceso soberanista catalán (El rufián de Gabriel Rufián responde con insultos a la manifestación en Barcelona contra el “golpe separatista”).

En el documento fijaban los plazos para la desconexión de Cataluña y para el abandono de sus representantes políticos en las instituciones española, es decir, en el Congreso y en el Senado (Jordi Évole se cachondea de los "incompetentes", Gabriel Rufián se da por aludido y se lleva un zasca monumental).

Pero el tiempo ha vuelto a mostrar la gran mentira de los independentistas y cómo muchos de ellos se han acostumbrado a la buena vida que les facilitan sus nóminas a cuenta de los contribuyentes de ese país que, a su juicio, tanto les oprime (El rufián de Gabriel Rufián quiere mofarse de Bertín Osborne y Jiménez Losantos y se lleva un corte de espanto). 

En las últimas horas, a través de las redes sociales, circula el famoso documento para afear a los diputados de ERC que sigan en sus escaños cuando la citada hoja de ruta establecía que 18 meses después de los comicios del 27-S deberían haber abandonado sus actas.

"El proceso de transición nacional camino a la proclamación de un nuevo estado o República catalana, que se iniciará con las elecciones del 27 de septiembre (2015), culminará en un periodo máximo de 18 meses", dice el documento. Las cuentas son claras, este mismo lunes se cumplen esos 18 meses. Pero Gabriel Rufián y Joan Tardá  y los otros siete diputados de ERC siguen cobrando del Congreso.

Y así lo están recordando en las redes las bases.