Cataluña
Inés Arrimadas (CIUDADANOS). PD
Muchos catalanes queremos urnas de verdad para poder independizarnos de la corrupción y del 3%

La sonrojante confesión de los máximos responsables del saqueo del Palau de la Música de Barcelona, Félix Millet y Jordi Montull -dejando al descubierto la red de comisiones ilegales de Convergencia durante más de tres décadas- ha obligado a la comparecencia, este 29 de marzo de 2017, del expresidente de la Generalitat, Artur Mas, en el Parlamento de Cataluña (Mariano Rajoy negocia con la sociedad civil catalana el millonario plan de inversiones que desprecia la Generalitat).

Mas ha sido arrastrado a la Cámara a iniciativa de la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que ha protagonizado la más dura de las intervenciones contra él (Bonet (Cámara de Comercio) confía en las promesas de Rajoy aunque cree que llegan tarde).

"Muchos catalanes queremos urnas de verdad para poder independizarnos de la corrupción y del 3%".

Pero el expresidente se ha limitado a asegurar que sólo confía en la versión del extesorero de CDC, Daniel Osàcar, y ha considerado que tanto Millet como Montull han destapado la presunta financiación irregular del partido sólo para rebajar su condena.

También ha considerado que la estrategia de la Fiscalía no se sostiene porque trata de vincular contrataciones de obra pública con la supuesta financiación irregular de CDC pero "no está analizando los concursos ni las adjudicaciones, porque sabe que están bien, que son correctos y no hubo tratos de favor".

Pero Arrimadas ha preguntado a Mas por "el motivo filosófico para que les dieran tanto dinero de manera tan recurrente, si las empresas no pagaban mordidas" por concesión de obra pública.

La portavoz de C's ha lamentado que el expresidente niegue la corrupción en su partido y, sin embargo, diga que sí la hay en otras formaciones como el PP o el PSOE, y ha criticado que negando la corrupción no se puede luchar contra ella.

"No todos los militantes de CDC sabían del 3%, pero hombre, que usted no lo supiera...".

Por eso, le ha preguntado por nombres de su partido que se han mencionado durante el juicio del caso Palau, como el de los exconsejeros Felip Puig y Germà Gordó y el extesorero Daniel Osàcar, y le ha preguntado si pondría la mano en el fuego por ellos.

Arrimadas ha sostenido que el giro que CDC hizo hacia el independentismo fue "para tapar la corrupción de su partido", y le ha advertido de que no ha distraído a nadie cambiando el nombre del partido por el de PDeCAT pero manteniendo los cargos, las subvenciones y las sedes embargadas.

Todos los portavoces, salvo el convergente Jordi Turull, han arremetido con dureza contra Mas.

El líder del PSC, Miquel Iceta -que ha recordado que fue Pasqual Maragall quién destapó la trama del 3%-, ha asegurado:

"Aparecen demasiados indicios de que alguna cosa irregular sucedía entre el Palau y CDC. Señor Mas, usted puede seguir defendiendo que no, que todo son mentiras, pero nosotros no podemos creer en su palabra".

El portavoz del PP, Alejandro Fernández ha sido así de contundente:

"Usted se ha dedicado a desacreditar 30 años de convivencia con una vía populista. Y esto lo ha hecho por intereses personales. Esto no es la historia de un patriota, es la historia de un dirigente pernicioso que necesita tapar sus vergüenzas".

"Usted lidera un partido que ha ido dopado a elecciones", le ha espetado Luis Rabell, de Cataluña Sí que Puede.

Y en la misma dirección se ha expresado el portavoz de la CUP, Benet Salellas:

"La corrupción ha existido, Convergencia ha sido un entramado corrupto y usted lo sabía".