Cataluña
Artur Mas con Carles Puigdemont. BC

Afirma Slavador Sostres este 19 de abril de 2017 en 'ABC' que Carles Puigdemont y el sector convergente del Gobierno catalán quieren convocar el referendo secesionista para el 1 o el 8 de octubre.

La idea es poderlo anunciar a principios de septiembre para «calentar» la Diada y tratar de levantar el decaído ánimo del independentismo.

Convergència -el presidente de la Generalitat, incluido- cree que podrán convocarlo pero que no les será posible celebrarlo por causa de la inhabilitación de los cargos públicos que actúen al margen de la Ley y porque los funcionarios no se expondrán a ser castigados.

El president y los suyos sospechan igualmente que la presencia operativa del Estado en Cataluña no será testimonial como en el 9-N, cuando el expresidente Artur Mas pactó con el Gobierno vaciar de contenido lo que al final se llamó «proceso participativo».

Los más destacados líderes convergentes entienden que no pueden volver a pactar un sucedáneo, primero porque el público independentista no lo aceptaría, y segundo porque tampoco el presidente Rajoy confiaría en ellos como peligrosamente confió en la palabra de Mas.

Por ello, si todo avanza según lo previsto, tienen pensado hacer dimitir a la consejera de la Presidencia, Neus Munté, y al consejero de Cultura, Santi Vila, con la excusa de que puedan competir en las primarias del partido para la candidatura al ayuntamiento de Barcelona, pero con la intención de preservarlos como candidatos a la Generalitat: Munté, por si el «procés» sigue vivo y Vila por si ha naufragado.

En cualquier caso, no renuncian a convencer a Puigdemont de que sea el candidato -si se ha renunciado al referendo a tiempo para evitar su inhabilitación- y que sea él quien dé credibilidad la «épica» de las elecciones «constituyentes» que planean convocar en su lugar: unas elecciones autonómicas pero con la promesa de declarar la independencia si los partidos separatistas ganan en número de votos.