Cataluña
Cristina Cifuentes y Manuela Carmena durante la misa de San Isidro en la pradera. EP

La pradera de San Isidro, más allá de la festividad patronal, se convirtió este 15 de mayo de 2017 en una suerte de tablero político. Con representación de todos los partidos a nivel local y nacional, la jugada contra Manuela Carmena y Ahora Madrid se centró en la conferencia sobre el referéndum independentista de Cataluña, que se celebrará el próximo lunes en una sala del palacio de Cibeles.

Las palabras de la alcaldesa tras la entrega de medallas de la capital, que aseguró que es «estupendo y extraordinario» que la Generalitat explique su proyecto soberanista en Madrid, motivaron un frente común del PP y Ciudadanos, que acusan al Ayuntamiento de acoger un acto ilegal.

La noticia de que el Consistorio ha alquilado al Centro Cultural Blanquerna un espacio para acoger un coloquio independentista -bajo el título «Un referéndum para Cataluña. Invitación a un acuerdo democrático»- ya centró el debate durante los últimos días, pero fue la valoración de Carmena lo que desató definitivamente las críticas.

La regidora, lejos de censurar el órdago de Carles Puigdemont, justificó su postura dentro de los cauces de «diálogo y escucha» que se le presuponen al Ayuntamiento de la capital:

«Me parece extraordinario que venga la Generalitat y explique su proyecto».

Carmena, que reafirmó su postura tras la misa por San Isidro, confirmó que la empresa municipal Madrid Destino acordó con Blanquerna el alquiler de un espacio en Cibeles, tras la negativa de otras instituciones como el Senado.

«Puigdemont me llamó y me alegré».

Si bien dejó claro que no participará en la conferencia, la alcaldesa avanzó que recibirá al presidente catalán.

«Mi manera de entender el Ayuntamiento es que sea un lugar de diálogo y escucha», dijo Carmena, que tras tildar el acto de «extraordinario» abogó por «buscar caminos dentro de la legalidad para encontrar la satisfacción necesaria».

La regidora, no obstante, declaró que ve «lógicas» las críticas y reproches de la oposición por considerarla partícipe del órdago independentista de la Generalitat. Además, aseguró que «adora Cataluña» y la valora como «una parte fundamental de España».

Los reproches a los que se refería la alcaldesa vinieron ayer de parte de Cristina Cifuentes y Albert Rivera. La presidenta regional hizo especial hincapié en el agravio que supone la celebración de este acto, fundamentalmente porque su objetivo «es ilegal».

«El Ayuntamiento de Madrid es una institución que representa a todos los madrileños, no solamente a unos o a otros; es un mal ejemplo apoyar con medios públicos causas que son ilegales».

Rivera, acompañado por los portavoces de Ciudadanos en el Consistorio y la Asamblea, Begoña Villacís e Ignacio Aguado, amplió los límites e incluyó en su particular mitin a Pablo Iglesias y la postura de Podemos en el tema del independentismo:

«No sorprende que sean muletas de los separatistas, como son sus socios tienen que apoyarles también en Madrid. Tras censurar a Puigdemont por no venir a Madrid en la conferencia de presidentes autonómicos, Rivera dijo estar convencido de que los madrileños «no están de acuerdo con Carmena y no quieren procesos de separación».

Una posición diametralmente opuesta defendió el diputado de Podemos Íñigo Errejón, que solo lamentó que el acto sobre el referéndum no se celebre en el Congreso de los Diputados.

«Madrid es una ciudad abierta que alquila locales a todas las fuerzas que quieran», declaró Errejón, al tiempo que se alegra de tener una alcaldesa «que no le cierra las puertas a nadie».

Distancia con el viejo PP

Cifuentes, que quitó valor a la moción de censura planteada por Podemos, valoró las encuestas que aventuran un desplome del PP en las próximas elecciones. Señaló que, «con la que está cayendo -en alusión a la operación Lezo-, es normal que el ciudadano esté enfadado y rechace al PP».

Sin valorar la ausencia de Esperanza Aguirre en la pradera, disparó contra el antiguo PP y garantizó que la «corrupción en Madrid ha terminado».

«Los ciudadanos son inteligentes y saben quién son unos y quiénes somos otros, que fuimos los que acudimos a la Fiscalía».