Cataluña
Carles Puigdemont (PDCat) y Oriol Junqueras (ERC). CT
Al hacer coincidir las elecciones con el referéndum, Puigdemont accedería sin ningún problema al censo electoral y tendría a su disposición colegios electorales y urnas para votar

Se ha 'cagado'. La jugada era perversa y hay quien sostiene que dado que ahora ya no es necesario publicar en papel y queda siempre el recurso de Internet, todavía podría intentarla a lo largo de este martes 8 de agosto de 2017, pero no parece probable.

Fundamentalmente, porque Carles Puigdemont y sus compinches del PDCAT saben que si ahora van a elecciones, serán aplastados en las urnas y todo el poder -los puestos, las mangancias, las comisiones, los coches oficiales y los chollos- pasarán en bloque a ERC y Oriol Junqueras se convertiría en todopoderoso 'president'.

El presidente de la Generalitat tenía de margen hasta este lunes 7 de agosto para hacer coincidir unas hipotéticas elecciones autonómicas con el referéndum ilegal del 1 de octubre.

Explica Ana I. Gracia en 'El Español', que Puigdemont, el único que tiene potestad para ejercer este derecho, debería haber firmado el decreto de disolución del Parlament el primer día de esta semana para que el Boletín Oficial del Estado publicase su decisión el martes 8 de agosto y que la cita con las urnas coincidiese con el 1-0.

Con la Ley Orgánica de Régimen Electoral General en la mano, a partir del miércoles comenzarían a contar los 54 días que deben pasar antes de celebrarse unas elecciones. Pero nada de eso ha ocurrido. El president ha optado por dejar pasar el tiempo y llevar adelante su desafío sin ocultar a sus ciudadanos qué urnas pondrá el primer domingo de octubre.

La idea de hacer coincidir las elecciones autonómicas con el día del referéndum se extendió con fuerza en los círculos políticos de Madrid durante las últimas semanas. De hecho, un sector de Moncloa miraba atento cada paso del Govern convencido de que este lunes habría sorpresa: una disolución del Parlament para hacer coincidir las fechas y obligar a los catalanes -independentistas o no- a acudir a la llamada de las urnas.

Según estas fuentes, al hacer coincidir las elecciones con el referéndum, Puigdemont accedería sin ningún problema al censo electoral y tendría a su disposición colegios electorales y urnas para votar. Sin embargo, en el Gobierno estaban decididos a que esa infraestructura solo sirviese para elegir al nuevo presidente del Ejecutivo catalán.

En ningún caso permitirían que ese día se emitiese un solo voto para una consulta ilegal.

Una apuesta fallida

Los partidos constitucionalistas apostaban por esta jugada como salida al endiablado tablero de juego en el que están Carles Puigdemont y su equipo. Pero se han equivocado. Los independentistas han optado por el camino más difícil: mantener su pulso al Gobierno de Mariano Rajoy y no edulcorar el referéndum haciéndolo coincidir con unas elecciones autonómicas.

Mientras el 1 de octubre se acerca, Gobierno central y catalán siguen más alejados que nunca. Mariano Rajoy aseguró este mismo lunes ante el rey Felipe VI que ese día "no habrá referéndum". Por su parte, Carles Puigdemont insiste en que el 1-0 "habrá urnas" y los ciudadanos "votarán". ¿Quién vencerá?

La última vez que los dos mandatarios hablaron fue el viernes 28 de julio. El jefe del Ejecutivo telefoneó al presidente de la Generalitat para interesarse por el accidente del tren que colisionó en una estación de Barcelona. Soraya Sáenz de Santamaría hizo lo mismo con el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. Pero nadie mencionó ni una sola palabra sobre la consulta independentista.