Cataluña
Santi Vila (d), acompañado de Javier Luque. EM
Se conocieron en 2015, meses después de que Vila se divorciase del cocinero italobrasileño Rafael Vertamatti, cuya boda ofició Puigdemont

Es el sostén anímico del exconsejero de la Generalitat Santi Vila. Javier Luque, siempre en un discreto plano, es la persona que no sólo ha llegado al corazón del político independentista, sino que está detrás de las grandes decisiones que ha adoptado en el ámbito público -Santi Vila: Separado, religioso, taurino y gay-.

Luque, insistimos, no es amigo de los focos, pero por su pareja, en estos momentos de horas bajas y de horas de prisión de Vila, ha salido a la palestra a mostrar su más firme y leal apoyo.

La historia la cuenta El Mundo y data en una fecha concreta el momento en que la pareja del político, empleado de Telefónica, decide dejar en cierta medida su anonimato para prestar todo su apoyo a Santi Vila

6 de octubre de 2017. Un empleado de Telefónica aplaude en su muro de Facebook la decisión del entonces conseller de Empresa, Santi Vila, de reclamar a su Govern en el diario Ara "una última oportunidad al diálogo" antes de declarar la independencia. "Coherencia, Santi Vila!", escribe a las 12.40 de la tarde valorando la valentía de un miembro del PDeCAT que comenzaba a romper amarras con el secesionismo más radical. Recibió 61 me gusta.

Esta persona, llamada Javier Luque, no era sólo uno de esos millones de españoles que públicamente estaban pidiendo a los representantes de la Generalitat que cesasen en su plan de ruptura, alertados por la desbandada de empresas y la fractura social.

Luque era en ese momento una de las personas, según su entorno, que más estaba empujando a Vila a desmarcarse de la hoja de ruta separatista y es su pareja sentimental. El mismo que fue a recogerle el 3 de noviembre de 2017 con gafas de pasta a la cárcel de Estremera donde ingresó el jueves investigado por los presuntos delitos de sedición, rebelión y malversación.

Vila, a diferencia del resto de consellers, pasó sólo una noche entre rejas porque la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela le impuso prisión con fianza de 50.000 euros al entender que "desistió voluntariamente de proseguir con el proceso soberanista" un día antes de la declaración unilateral de independencia en el Parlament. Un gesto que convirtió a Vila en un traidor para el ala mayoritaria de su partido, el PDeCAT, pero que le libró de prisión.

En su decisión de dimitir de su cargo y de saltar del barco independentista la víspera de que se consumase el órdago indepe influyó "mucho", según su entorno, el criterio de su pareja, quien desde hacía semanas le venía advirtiendo de los riesgos de seguir promoviendo la ruptura con España.

Según una persona próxima a la pareja que se conoció en 2015, pocos meses después de que Vila se divorciase del cocinero Rafael Vertamatti:

Javier ha llorado mucho por este asunto y le ha pedido muchas veces que lo deje por el temor a que le metan en la cárcel y a que se pueda arruinar su vida. Él no es independentista, tiene una vida tranquila y no le gustan estas cosas. Además tienen planes futuros como pareja y si Santi entrase en prisión condenado por los delitos de rebelión y sedición que conllevan muchos años de cárcel sería muy complicado materializarlos.

Vila reconoció a La Otra Crónica de El Mundo que en su decisión de dimitir un día antes de que se votase a favor de la independencia "pesó mucho" el criterio de su pareja y de su familia, además de "una trayectoria basada en la moderación".