Cataluña
El coche de la policía belga decorado con la estelada. TW

La manifestación independentista que el 7 de diciembre de 2017 apoyó al fugado Puigdemont en Bruselas contó con «simpatía» de la Policía belga. O al menos así pareció. Y es que algún coche patrulla de los agentes lucía en uno de sus cristales una estelada, lo que indignó a la delegación española de la Euro-
cámara.

La Policía del distrito de Bruselas-Montgomery se justificaba, según cuenta La Razón, asegurando que no había ninguna connotación política en ello, según destacó el jefe de la Policía de Bruselas-Montgomery, Michaël Jonniau. El responsable policial consideró que probablemente algún manifestante quiso hacer una foto de la marcha y los agentes no evaluaron que (la imagen) pudiera generar dicha reacción.

En el viaje para apoyar a Puigdemont se debieron gastar un pastón, y es que hasta 15 vuelos chárter llegaron en menos de tres horas al aeropuerto de Zaventem de la capital belga.

El portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, ha exigido una explicación oficial de Bélgica ante la presencia de coches patrulla de la Policía belga con esteladas durante la manifestación celebrada en Bruselas este jueves a favor de la independencia de Cataluña.

Además, la marcha independentista en Bruselas se sirvió de autobuses públicos catalanes para boicotear la unidad comunitaria, pero fue en balde. Aunque Bruselas permaneció sorda a las exigencias de los independentistas, la indignación de la ciudadanía española en Bruselas al ver los autobuses que ilustran este texto fue patente.

Un autobús -en el que aparece una pegatina roja identificativa con la Generalitat- estaba aparcado en la estación Chaussée de Etterbeek sobre la una de la tarde en el barrio europeo de Bruselas, junto a otros rojos que suelen estar destinados al transporte público catalán donde figuraba la marca de la Generalitat.

Vimos que era un bus público y no comprendimos cómo un transporte pagado por todos haya servido para conducir hasta Bruselas a los independentistas

critica a La Razón un ciudadano español afincado en Bruselas. Las administraciones catalanas se rigen por un modelo público-privado para dar servicio de transporte bajo el paraguas de compañías públicas. En este caso, los autobuses que acudieron a Bruselas son propiedad de la compañía J. Comasòlives que se ocupa de unir, entre otros municipios, a Vic y Folgueroles.

Entre las cerca de 45.000 personas que acudieron a la llamada de las entidades soberanistas ANC y Òmnium Cultural respondieron también una amplia delegación de bomberos catalanes, vestidos incluso con el uniforme naranja oficial y su casco amarillo.

Como cualquier otro viajero, en uno de los transportes se pudo reconocer a Oriol Pujol Ferrusola, hijo del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, que prefirió recorrer los 1.300 km en autobús a pagar los 420 euros por un viaje en avión de ida y vuelta en el día.