Cataluña
Carles Puigdemont y Artur Mas. EF

Es para indignarse y no le falta razón a quien ponga algo más que el grito en el cielo. La información que ofrece este 27 de enero de 2018 el diario ABC es de las que dejan huella y permite ver hasta qué punto los jetas del 'Espanya ens roba' supieron engañar al pueblo catalán.

Si ha habido un robo intolerable es, en todo caso, al revés, el de los padres del separatismo a los españoles y a los propios catalanes.

Y es que los partidos independentistas catalanes se embolsaron más de 60 millones de euros en subvenciones oficiales durante el cuatrienio 2014-2017 en el que lanzaron y consumaron su golpe secesionista. La vieja Convergència refundada en PDECat de Mas y Puigdemont, y la Esquerra de Oriol Junqueras acapararon un abultado flujo de fondos públicos sin hacer ascos a las subvenciones del Estado: reniegan de él, pero no de sus subvenciones.

De todas esas ayudas oficiales que recibieron en el cuatrinio 2014-2017, más de 10 millones de euros se los cobraron al Estado, por la vía de las subvenciones electorales y por ayudas parlamentarias del Congreso y del Senado.

Solos o a través de las múltiples coaliciones de las que han formado parte en todos estos años, estos partidos ingresaron en 2014 algo más de 18 millones de euros en subvenciones oficiales. Entre la vieja Convergència -ahora PDECat-, la extinta coalición CiU y Esquerra ingresaron 505.611 euros en subvenciones parlamentarias de las Cortes Generales, 2,44 millones de euros en subvenciones estatales para gastos de funcionamiento y seguridad de esas formaciones políticas, 1,7 millones de euros en subvenciones por su participación en las elecciones europeas de aquel año -fondos que también liquida la Administración del Estado-, más de dos millones de euros de subvenciones de entidades locales catalanas -ayuntamientos y diputaciones- y casi 10,5 millones de euros de subvenciones del Parlamento de Cataluña.

Las cifras de 2014 son un botón de muestra de un reparto de fondos que se reproduce cada año, con más o menos intensidad. Según la documentación fiscalizada por el Tribunal de Cuentas, entre CiU, Convergència y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) se embolsaron 13,65 millones de euros en 2015, cifra que no incluye las subvenciones que percibieron por las elecciones generales de diciembre de 2015, liquidadas al año siguiente.

Y caso aparte -no se incluye en este cómputo- son las decenas de millones de euros anuales en sueldos pagados con fondos públicos a militantes o afines colocados en puestos electos, como altos cargos o asesores (entre subvenciones y sueldos, la coalición Junts pel Sí (ERC-Convergència) manejó 60 millones de euros de dinero público entre subvenciones y sueldos.

Contando las subvenciones oficiales de 2016 y 2017, el cuatrienio en el que los independentistas lanzaron su golpe secesionista supuso para las marcas políticas de Artur Mas, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras unos ingresos de unos 60 millones de euros. A esa cifra hay que añadirle las subvenciones electorales y parlamentarias percibidas por los antisistema secesionistas de la CUP.

La estrategia que culminó en el golpe independentista consumado entre septiembre y octubre de 2017 se lanzó en 2014. El órdago lo anunció Artur Mas cuando fue investido presidente de la Generalitat en 2012, y esa «hoja de ruta» empezó a cuajar en la práctica en 2014, con la consulta secesionista del 9 de noviembre. Un año y dos meses después, Puigdemont tomó el testigo de Artur Mas, con el objetivo puesto en el golpe independentista que tuvo lugar el pasado otoño en torno al referéndum ilegal del 1 de octubre.

En ese cuatrienio, los partidos independentistas multiplicaron las marcas electorales que fueron, al mismo tiempo, puertas de captación de subvenciones oficiales.

Así, ERC concurrió en las elecciones europeas de 2014 con la coalición denominada «La Izquierda por el Derecho a Decidir (L'Esquerra pel Dret a Decidir), mientras que Convergència lo hizo con la marca electoral Coalición por Europa. Al año siguiente, ERC y Convergència se presentaron a las elecciones catalanas de forma conjunta con la coalición Junts pel Sí. Pero ese mismo 2015 concurrieron por separado a las elecciones municipales de mayo y a las generales de diciembre. Así, ERC concurrió a las municipales de 2015 con la marca ERC-Acord Municipal, mientras que Convergència lo hizo con CiU. En cuanto a las elecciones generales de diciembre de 2015, Esquerra concurrió con la coalición ERC-Catalunya Sí, y Convergència se presentó con otra coalición electoral montada para la ocasión, Democracia y Libertad.