Cataluña
Mónica Terribas y Jordi Graupera. PD

Tanto Mónica Terribas en Catalunya Radio con Jordi Basté en RAC1 optaron por currar el día 28 para repartir las dosis diarias de victimismo ‘indepe'. Mientras Jordi Basté dedicaba su comentario estrella a explicar lo rancias que le parecían las banderas españolas a media asta para recordar a Jesucristo, Mónica Terribas hacía su particular ‘barrio sésamo independentista'.

Terribas ofreció, como aquellos entrañables personajes de Jim Henson, una explicación sobre qué escenarios servían para resolver ‘el conflicto' y cuáles no.

Según Terribas los escenarios que sí valen son "el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, los juzgados de Escocia, de Bélgica, de Suiza, de Alemania, las prisiones de Soto del Real, de Alcalá Meco, de Estremera y de Alemania, el Paralment de Catalunya controlado por Roger Torrent y las carreteras y las calles donde los comités de defensa de la república" (¿Pone los comités al mismo nivel que instituciones democráticas?).

En cambio para Terribas las instituciones que no son escenario para resolver el conflicto son "El Congreso de los Diputados y la Moncloa" (Parece olvidar que el Congreso del Estado tiene una composición tan democrática como la del parlament). En su opinión en estas no existían propuestas para resolver nada.

Pero por si no había quedado claro el complejo-barrio sésamo de la ex directora de TV3 y ex CEO del diario Ara, reciclada en estrella de la radio pública catalana, dio a sus oyentes lecciones de paz:

¿Cómo se puede construir la paz? Si quien tiene el poder, que en este caso es el Estado español convoca a los líderes políticos, les hace propuestas concretas y accede a hablar. ¿Cómo se aumenta el conflicto? No haciéndolo.

Nada que objetar salvo que su referencia ‘paz' pretenda insinuar que ahora hay guerra.

GRAUPERA Y LA VIOLENCIA

En la tertulia de Terribas se escucharon los argumentos de distintos tertulianos como Manuel Milián asegurando que el gobierno español estaba ‘nervioso' porque había hecho 'barbaridades' y 'animaladas'.

Pero quién más tenía ganas de llegar más lejos fue Jordi Graupera. El hasta ahora tertuliano filósofo, actor ocasional el 1-O y eterno aspirante a política, aspira a entrar en este último gremio por la puerta grande (aspira a ser candidato de Puigdemont para quitarle la alcaldía de Barcelona a Ada Colau. Para promocionarse sigue yendo a las tertulias y en la de este miércoles en Catalunya Radio insinuó que España quería que hubiera violencia en las calles catalananas. Para Graupera la estrategia de la no-violencia independentista no es sólo una cuestión ética, es también una estrategia política que sirve para demostrar "la impotencia" de España, que es un Estado que "se basa en la obediencia de la gente".

Jordi Graupera remató su teoría:

El Estado necesita que haya violencia, porque es la manera de la que puede argumentar... si hay violencia... es el pilar del que se aguanta todas las posibilidades infinitas de represión. En el momento en el que haya violencia acreditada el proceso de deshumanización de la gente que pide la independencia o el derecho a la autodeterminación será más sencillo y la presión podrá hacerlo si soportar grandes costes.

Ya ven lo mala que es España, tal como la describen a diario los micrófonos de la ‘corpo', esos que el artículo 155 no ha querido tocar.