Cataluña
Pere Grau (Juntos por Cataluña), la carta recibida por el frutero y el lazo amarillo en el local. PD

Originalidad no les ha faltado a estas clientas y tampoco valentía a la hora de enfrentarse al reto separatista.

Unas compradoras habituales de la frutería Ton, en la calle Florencio Vives, en Tarragona, hartas de ver como el dueño del establecimiento les empachaba día tras día con el lazo amarillo, el símbolo de los separatistas, se hartaron y han optado por una medida que ha dejado al propietario del establecimiento y a los independentistas con el culo tan apretado que no les cabe un cacahuete a martillazos.

Las clientas decidieron escribir una carta, que se ha convertido en viral, en la que le advertían seriamente al dueño del local que, de seguir persistiendo en la medida de hacer públicas sus ideas políticas ellas, en el uso de su libertad, acabarían yéndose a otra fruteria:

Somos un grupo de vecinas del barrio que siempre compramos en su tienda, y nos está bombardeando cono su lazo amarillo, cosa que no nos agrada. Usted puede tener unas ideas diferentes a las nuestras y nosotras no se las enseñamos. Su negocio es para vender y no para dar a entender sus sentimientos a todas las que compramos, ya que usted se debe a su negocio y vive de él. Si no quita el lazo hemos decidido no volver a comprarle.

El frutero, acojonado, le dio la carta a un cliente suyo, el separatista Pere Grau Valls, de Juntos por Cataluña, que subió la misiva a su Twitter, algo que no ha hecho, por ejemplo, cuando los intereses de los castellano hablantes se ven cercenados a diario en Cataluña.