Arantxa con su madre María y su hermana.

Melisa Torres

Desmontando mitos sobre los niños prodigio

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La madre de una superdotada: "De pequeñita se cogía la cabeza y me decía que no podía hacer que su cabeza parara"

"Casi me tienen que correr para que estudie", dice Arantxa

Melisa Torres, 28 de abril de 2013 a las 18:56

Arantxa tiene 11 años y es superdotada Vive en al comarca madrileña de San Martín de la Vega. Es una persona creativa que recopila en un armario de su casa borradores de escritos y dibujos. María, su madre, cuenta "se pasa todo el tiempo creando y sólo necesita un lápiz y un papel para ello; en una ocasión, con un cartón y unas cartulinas, inventó un juego de mesa de "fichas"; y de pequeña escribía sus propios cuentos y los grapaba creando así pequeños libros".

"Lo que me gustaría es que la gente en general, y mis compañeros del colegio en particular, supieran lo que significa que alguien tenga altas capacidades, porque no saben bien lo que significa. Quisiera, también, poder decir con libertad que no necesito que me expliquen lo mismo tres veces cuando a la primera ya lo capto, no tener que esconder que tengo altas capacidades. Pero tampoco me gusta que me traten como si me leyera el diccionario cada noche".

Arantxa tiene varios objetivos profesionales: diseñadora, periodista, música --toca el violín desde hace 4 años -, escritora -siempre participa en concursos y ha ganado varios premios- Abogada y Fiscal. Dice que admira a su profesor de violín, y que le gustan mucho los deportes.

El hecho de que un niño tenga altas capacidades, no significa que sea un libro abierto o que se pase las horas leyendo diccionarios o enciclopedias. De hecho, según cuentan los padres de Arantxa, aunque la niña tiene ansias de conocimiento "estamos intentando crearle el hábito de estudio, porque a ella siempre le fue fácil aprender en el colegio y no tenía ese hábito, pero sabemos que si no se lo creamos no va a poder desarrollar todo su potencial".

"Casi me tienen que correr para que estudie -dice Arantxa-".

"Los años anteriores me molestaban algunas gracias en el cole que no entendía. ¿Cómo una clase entera podía reírse de cosas que a mí no me hacían gracia? y eso me molestaba; tampoco me gustaban algunas gracias que me hacían a mí en concreto o si me insultaban, pero éste año he aprendido a adaptarme y tengo mi grupo de amigas".

Hasta el año pasado "Arantxa no llegaba a conectar con sus compañeros del todo" cuenta su madre. La madre de Arantxa recuerda lo duro que fueron los años anteriores para ella, como mamá, al recoger de clase cada día a una Arantxa con semblante enfadado por distintos motivos.

Arantxa es sonriente y comunicativa, tiene dos blogs y le encanta que la entrevisten. "A veces cuando me aburro, les digo a mis padres que me hagan una entrevista y si no se les ocurre nada que preguntar yo les digo qué preguntar -ríe-".

"Pienso que el sistema educativo español debería cambiar, es decir, así como existen programas adaptados para niños con bajas capacidades también debería haberlos para niños con altas capacidades".

Los ejercicios de matemáticas han sido tan fáciles para Arantxa que ella ha querido pensar que debían contener alguna trampa. Y ante el aburrimiento de su hija, sus padres tampoco podían solicitar a la profesora ejercicios más difíciles si el resto de la clase no lo pedía.

"Estamos intentando tomarnos nuestra realidad con optimismo. Sabemos que éste sistema educativo es deficiente en este sentido, pero en vez de amargarnos, intentamos pensar de qué manera aprovechar mejor lo que ya existe y, además, buscamos actividades extra para nuestra hija, para que relaje sus ansias de aprender intentamos hacer cosas juntos", cuenta su madre.

"Una vez, en una sala de arte árabe, Arantxa tenía poco más de un año y cuando vio un objeto del Medina Azhara exclamó "¡mira que bonito!", entonces la gente a nuestro alrededor se dio vuelta para mirar de quién provenía el comentario y cuando la vieron no pudieron evitar echarse a reír" cuenta María.

"Arantxa no para de pensar y es muy activa, y aprender a convivir con ello es muy duro. De pequeñita se cogía la cabeza y decía: mamá, no puedo hacer que pare mi cabeza". Su cerebro, cuentan sus padres, tiene una increíble actividad, por tanto, Arantxa apenas duerme, y tiene éste hábito desde que nació, porque para ella el dormir es como una pérdida de tiempo.

"Pienso -cuenta su madre- que es muy duro criar una hija de éste modo y que tu familia no se destruya en el intento, porque Arantxa no duerme bien desde que era un bebé, al principio nosotros nos preocupábamos mucho por su descanso; no sabíamos qué le ocurría, pero entendimos que era su comportamiento habitual y nos acostumbramos".

"A su hermana menor, por ejemplo, aunque le ayuda bastante y le gusta que le pregunte cosas, le exige tanto como a ella misma"- Rocío, nombre elegido por Arantxa, tiene 7 años y es su única hermana.

En general, los niños superdotados suelen ser muy sensibles y tienen problemas porque no son comprendidos. Arantxa, por ejemplo, "es una niña muy insegura" cuentan sus padres, por tanto, necesita un gran apoyo familiar para solventar sus inquietudes.

El año pasado, los orientadores del colegio al que asiste Arantxa le hicieron un test formal que dio como resultado su reconocimiento como alumna con altas capacidades. Examen que sus padres venían requiriendo sin ser escuchados hasta que, de modo firme y con una carta de Alicia Rodríguez Díaz Concha, directora de AEST (Asociación Española de niños Superdotados y con talento), el colegio accedió a formalizar el test.

En AEST han orientado a los padres de Arantxa sobre cómo debían afrontar la situación, ellos sabían que su niña era precoz en su aprendizaje pero después del test que Arantxa realizó ellos han sido más conscientes, me cuentan, de la situación.

Los padres de Arantxa han asistido a una escuela para padres organizada por AEST donde les enseñaron, entre otras cosas, cuáles son las etapas normales de los niños a nivel psicológico y de aprendizaje; ellos se dieron cuenta de que su hija se había saltado varias etapas, esto es, por supuesto, porque tiene capacidades superiores.

En éste tiempo "hemos aprendido, entre otras cosas, que no es posible que una maestra que ha ejercido su profesión por 30 años nunca se haya cruzado con algún niño de altas capacidades" cuenta María, y tanto ella como su marido, Angel, opinan "es como si algunos profesores no quisieran interrumpir el programa que ya tienen previsto, o modificarlo en función de estos niños. No están tampoco capacitados para saber de qué manera enseñar en clases con niños de altas capacidades".

Como se que va a conseguir todo lo que se proponga, y aunque pienso que su educación es fundamental, lo que quiero es que sea feliz, y apoyarla y darle los mimos que a ella tanto le gustan - dice su madre mientras la abraza y sigue-. "Aunque discutamos seguido por muchos temas, aprendimos a tomarnos las cosas mucho mejor, y a separar nuestras discusiones de lo que realmente importa, que nos queremos".

"Nosotros, como padres, intentamos encontrar aquello que a Arantxa le ayude y le instruya, no todo tiene ser una educación formal, aquí en San Martín tenemos espacios verdes y estamos en contacto con la naturaleza y la vemos más relajada y mejor que cuando vivíamos en el centro de Madrid"

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