Alega que Ramón 'levantó' su bastón

Las mentiras del joven conductor que mató de un puñetazo a un anciano en el paso cebra

Dijo que su padre había muerto y solo 24 horas después, apareció este y le defendió en la radio

Las mentiras del joven conductor que mató de un puñetazo a un anciano en el paso cebra
José María Pardo Suárez. TT

Lo despieza perfectamente M.J.A. en ‘ABC’ este 27 de mayo de 2017: «La reconstrucción del suceso de Torrejón de Ardoz, en el que murió un anciano de 81 años tras recibir un puñetazo en una discusión de tráfico, revela que el único acusado, José María Pardo Suárez, ha mentido sistemáticamente».

Primero aseguró que tenía prisa porque su padre había muerto; después que viajaba con una prostituta ( Matar al anciano que cruza).

Como ha informado ABC, el presunto homicida abandonó a la carrera la avenida de Los Fresnos, donde se produjo el altercado, porque tenía que acudir a velar a su padre fallecido.

«Mi padre ha muerto, tengo prisa», dijo el conductor de 18 años, novel y de etnia gitana.

Esta excusa se demostró inmediatamente que era falsa, ya que el propio padre estaba en comisaría y fue él mismo quien habló un día después en la cadena Cope, defendiendo la inocencia de su hijo y aludiendo a un supuesto conflicto racial para justificar que le propinara un puñetazo al octogenario (Este es el conductor de 18 años que mató a un anciano de un puñetazo).

Fuentes policiales explicaron que la muerte se produjo cuando la víctima cruzaba por un paso de peatones del municipio y recriminó al joven que iba demasiado rápido.

Cayó de espaldas a causa del golpe y se dañó la cabeza, lo que provocó que muriera en el acto. José María Pardo Suárez se encuentra en prisión comunicada y sin fianza por un delito de homicidio doloso

La segunda justificación que parece no adecuarse con la realidad es que viajaba con una prostituta.

Este extremo no se sostiene porque el relato de los testigos presenciales asegura que el comportamiento del acusado y su acompañante era el de dos personas que se conocen más allá de una relación clientelar.

Al ver la actitud chulesca que mantuvo con el agredido y con otro hombre que le riñó por su exceso de velocidad, la mujer que viajaba a su lado le espetó:

«¡Vámonos que bastantes problemas tenemos ya!».

Todo apunta a que el joven trata de encubrir a la mujer.

Las mentiras del joven también cuestionan su relato y el de su padre sobre lo ocurrido, que poco tiene que ver con la versión de los testigos que presenciaron la muerte del anciano.

El arrestado insistió al juez que empujó al octogenario porque «me iba a dar un garrotazo a mí como antes dio al coche».

Lo que sí reconoció era que iba «muy rápido».

Sea como fuere, la única certeza es que es que José María, que en junio cumplirá 19 años, los pasará entre rejas.

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