Ciencia
Niños catalanes con mapas independentistas en la escuela. LE

La educación es uno de los pilares claves para la inoculación del virus independentista en las generaciones futuras y esta maquinaria educativa ha estado hasta ahora trabajando a baja intensidad como una de las armas de manipulación de la Generalitat en su pulso con el Estado.

Como explica Ainhoa Martínez en 'La Razón' este 11 de noviembre de 2017, en 1990 se filtraba a los medios el documento «La estrategia de la recatalanización», elaborado por el partido en el Gobierno, CiU -en la actualidad PDeCAT-, y que colocaba la enseñanza como uno de los ejes de la construcción nacionalista, llegando no solo a controlar los contenidos que se imparten, sino «reorganizando el cuerpo de inspectores» y realizando «relevos en el profesorado» con el objetivo de tejer una red de afines, capaz de implantar la semilla del independentismo en las jóvenes mentes, todavía sin formar.

La eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundua ha remitido un informe a la Agencia Europea de Derechos Fundamentales en el que denuncia la «sistemática vulneración» de derechos a la que se ven sometidos los niños en Cataluña, glosando algunos de los ejemplos más sangrantes, que repasamos a continuación.

Acoso a padres y alumnos

Ana Moreno exigió que el castellano formara parte de la enseñanza vehicular del colegio de sus hijos, lo que le acarreó el rechazo de los padres y docentes del centro. «Soy la apestada, si hablas conmigo te miran mal. Los padres del colegio decían a sus hijos que no jugaran con los míos», relataba.

La segregación a los niños no fue el único arma que utilizaron contra Ana a la que llegaron a amenazar con enviar «una cartita a los servicios sociales» para «retirar la custodia de los hijos».

La estrategia de estigmatizacón de los menores discrepantes partía de los propios progenitores que animaban a que «cuando toque hacer Matemáticas en castellano, el resto de alumnos se vayan todos a la biblioteca para que pasen vergüenza (aunque no tengan la culpa) los alumnos que quieren castellano», escribió uno de los padres en su cuenta de Facebook.

Ana se vio obligada a cambiar a sus hijos a otro colegio a 30 kilómetros de su casa y sufrió un importante perjuicio en su empresa. «No es muy inteligente montar estos líos teniendo un negocio así», advertía una conocida.

Contenidos sectarios

Los contenidos que estudian los menores en Cataluña apuntalan la estrategia de recatalanización, tergiversando la realidad. Para adecuar los libros de texto a su realidad independentista los editores sufren presiones autonómicas.

En concreto se imprimen y distribuyen falacias históricas como que Cataluña, junto a Valencia y Aragón, formaban parte de la «Corona catalano-aragonesa», un reino independiente inventado, ya que en realidad formaban parte del reino de Aragón.

Se elimina cualquier referencia a la Monarquía, la Constitución o el Gobierno de España «para favorecer que los alumnos catalanes no adquieran la identidad española», según denunció el sindicato catalán de profesores Acció per a la Millora de l'Ensenyament Secundari. En suma, «los planteamientos contenidos en estos libros propician que se genere en los alumnos aversión, cuando no odio, hacia todo lo español».

Presiones en torno al 1-O

La utilización de menores también ha sido una constante en los últimos compases del «procés», el caso más reciente: como escudos humanos en los piquetes de la huelga.

«Llegaron a sacar a niños de tres años al minuto de silencio por las cargas policiales», se quejaba una madre. Pero el verdadero infierno lo están viviendo algunos alumnos, hijos de guardias civiles, a los que los profesores les espetan directamente: «Estarás contento de lo que ha hecho tu padre».

Los propios menores, que valoran abandonar sus centros lectivos, ruegan a sus compañeros:

«Por favor, pase lo que pase, tratadme como siempre, porque somos compañeros».

Estigmatización escolar

La estigmatización parte de los propios profesores. Una madre denuncia cómo desde que comenzó el curso los niños cantan diariamente «Els Segadors», el himno que han tomado como propio los independentistas y castigan a quien no comulga con la «tradición».

«Por no querer cantarlo, a mi hijo le han dejado sin salir al patio». También se hacen listas de alumnos que no son independentistas y se les señala delante de sus compañeros.

«Fue preguntando uno por uno su opinión sobre la independencia para poner en evidencia a los que no eran independentistas».

Cuando algún alumno se opone a esta línea de pensamiento, el profesor le espeta:

«Bueno, pues te lo deberías pensar».

Adoctrinamiento infantil

Además de casos como el programa infantil de TV3 que explicaba a los niños que eran los presos políticos, los menores deben lidiar con el adoctrinamiento en las aulas.

Al cambio en la impartición de las materias regladas, «se han seguido quitando horas de otras asignaturas, como Matemáticas y Lengua Catalana, para dar una cosa que ya llaman en el colegio Infocat», se suma que en las listas de vocabulario a aprender y utilizar se introduzcan palabras como «indignación», «requisar», «papeleta», «urna» y «colegio electoral» y, a partir de ahí, responder a tres cuestiones:

«¿Qué se preguntaba en el referéndum?», «¿Por qué la Policía Nacional y la Guardia Civil han recibido tantas críticas?» y ¿cómo se vivió el día del referéndum en tu barrio, pueblo o ciudad?».

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