Ciencia

Les sale de lo más hondo. A los que ni se atrevieron a mover un dedo contra el Generalísimo Franco y tragaron quina durante los 40 años que manejó España con puño de hierro y a los que ni habían nacido cuando falleció el Caudillo, pero viven en un mundo de fantasía, intentando ganar batallas perdidas, alterar la historia y alancear muertos.

El fallecimiento de la única hija del Generalísimo, este 29 de diciembre de 2017, ha levantado una oleada de mensajes tanto en Twitter como en Instagram donde los tarados habituales, podemitas resentidos y otras yerbas han volcado todo su odio hacia la figura del dictador y todo lo que representa su familia.

A pesar de que también pueden encontrarse frases de consuelo para sus familiares y sentidas despedidas, las palabras airadas son mayoría aplastante.

Algunos de los usuarios aseguran que Carmen Franco, fallecida este jueves a los 91 años en Madrid, debería ser enterrada en una cuneta o incluso celebran su muerte.

Una situación que parecía predecible, por lo que el Ministerio del Interior lanzaba dos mensajes a través de sus redes sociales a modo de advertencia cuando Carmen Franco recibió la extremaunción y saltó la noticia de su estado crítico.