Ciencia
El código del Gran Capitán YT

En el CNI se lo tomaron como un desafío: abordar sistemas no convencionales sirve de entrenamiento y la historia de las comunicaciones secretas es un conocimiento útil.

Pero además el trabajo sobre estas cartas que abren una nueva ventana a la historia incumbe a un centro que se considera «más servicio que secreto», en palabras de su director Félix Sanz Roldán.

El Museo del Ejército, donde hoy serán presentados los resultados de la investigación a la que ha tenido acceso ABC, pasó dos cartas al CNI, fechadas el 27 de mayo de 1502 y el 14 de abril de 1506.

Es un momento hirviente de nuestra historia, justo antes de la segunda invasión francesa de Nápoles, la más importante.

Al pie de una de ellas, por fortuna, el Gran Capitán había descifrado apresuradamente unas pocas frases.

Era como tener en las manos un fragmento de la piedra Rosseta, según recogen Jesús García Calero y Juan Fernández-Miranda en ABC.

Aunque las cartas cifradas eran un sistema común en la Italia de la época, las tablas del Rey Católico estaban «muy bien pensadas», según los técnicos españoles de «sigint» (inteligencia de señales), a prueba de ojos indiscretos. Es un precursor del sistema Vigenère, pero bastante avanzado, tanto que no se hallará nada parecido hasta el siglo XVII.

Conviene explicar, primero, que las palabras cifradas no tienen separaciones para evitar detectar los finales y los principios. Existen símbolos sueltos, que corresponden a letras. Pero no siempre son los mismos. Las de más uso tienen cinco o seis correspondencias diferentes, con lo que no es posible detectar las repeticiones. Por otro lado, hay palabras que se transcriben como conjuntos de dos o tres letras y, como en el caso de los símbolos, las palabras que más veces aparecen pueden ser transcritas de cinco o seis maneras distintas.

Aplicaron los símbolos conocidos en el trozo de la carta «Rosetta» al texto de la otra carta y empezaron a extraer coincidencias. Uno de los primeros casos fue la F de Felipe, que correspondía con el símbolo 31.

Así fueron desvelando pieza a pieza, como si fueran píxeles, una imagen oculta que permitía decodificar las cartas. Una y otra vez sometieron a nuevas combinatorias los textos de estas dos misivas y luego hicieron lo mismo con otras dos cartas cifradas, más largas, de 7 y 11 folios, disponibles en la misma colección.

El castellano antiguo aportaba otra dificultad añadida al desafío. En total se han contabilizado 88 símbolos y 237 códigos de letras combinadas, y la tabla del «código Gran Capitán», en el momento inicial del imperio español, ha sido completada.

De la primera transcripción se desprende que las cartas se corresponden con fragmentos de otras «en claro» que había en el mismo archivo, pero incluso en este caso se han podido descifrar cuatro párrafos que no figuraban en las copias y resultan reveladores.


Reproches del Rey

A la luz de este descubrimiento, estos primeros párrafos arrancados a un misterio de cinco siglos retratan al Rey Fernando reprochando al Gran Capitán, que también era su pariente, que hubiera escrito «al Rey de los romanos y al Rey y Archiduque mi fijo y han lo mirado algunos queriendo poner nota en vuestra limpieza».

Esas dudas las expresa el Rey porque Fernández de Córdoba había escrito al archiduque con el fin de contratar mercenarios lansquenetes, una infantería profesional armada con picas que precisaba para completar sus formaciones. Pero Fernando se lo prohíbe:

«No cureys de escrevirles cosa alguna y si algo vos escrivieren o movieren consultad conmigo sobrello y esperad mi rrespuesta antes de rrespondelles porque para todo cumpll fazerlo asi».

En el fragmento de la misiva que ahora conocemos tampoco le permite enviar emisario alguno:

«a negociar cosas dese reyno porque faze alli mucho danno a nuestros negocios fazerse mediante divisio apartamiento y si alguno allí teneys escrevidle que luego se bvelva para vos que ya otras vezes lo avemos escrito y en ninguna manera se dilate el remedio».

En opinión de José Enrique Ruiz-Domènec, el mayor especialista en la figura de Gonzalo Fernández de Córdoba, estamos ante un hallazgo fundamental para revisar uno de los momentos más importantes de la historia de España.

Fernando el Católico tiene muchas reservas «ante una campaña muy peligrosa en la que se jugaba mucho. Y las expresa de un modo diferente a lo que decía en documentos oficiales».

El secreto de estas misivas ha durado 500 años. Ahora, los historiadores deberán aplicar la aportación del CNI al resto de cartas cifradas con los secretos del reinado que iba a fundar un imperio.

Fuente original: ABC/Leer más

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