Ciencia

La lealtad que se crea con frecuencia entre el hombre y los animales está fuera de toda duda. A la mente nos vienen muchos casos que tienen que ver con mascotas domésticas, especialmente perros y gatos, donde con sus historias tendríamos para escribir millones de artículos. Lo que ya no es tan habitual es que se creen vínculos entre, por ejemplo, los hombres y un pingüino, protagonistas de la historia que nos ocupa. Una relación que se fraguó hace cuatro años cuando Joao Pereira de Souza encontró un pingüino de Magallanes cubierto de petróleo frente a la costa de Río de Janeiro y le salvó la vida. Algo que, como veremos, el animal no olvidó nunca.

El rescate se produjo en 2011 cuando el pingüino, al que han llamado Dindim, quedó varado en la playa tras recorrer muchas millas de distancia procedente de las costas de la Patagonia. Durante una semana, Joao Pereira se ocupó del animal, limpiándolo bien y dándole una buena alimentación hasta que se recuperara. Asegura el pescador que, ya durante esos días, notó que entre ellos nacía una relación especial, aunque tenía claro que solo había un final posible: devolver al pingüino ya sano al mar. Lo que no sabía Pereira es que su solidario gesto crearía en el ave un vínculo paternal. Aún así, todavía faltaba la gran sorpresa en mayúscula, según recoge Albert Doménech en La Vanguardia.

Y el gran regalo para el jubilado pescador brasileño de 71 años fue ver como, meses después de dejarlo en el mar, Dindim acudía a él para hacerle una visita. Y no sólo eso, desde que se conocieron en 2011, el pingüino recorre cada año 8.000 kilómetros para visitar a su amigo humano, algo que, en un primer momento, Pereira no podía creer: "Llega cada año sobre la misma época en junio, y se marcha en febrero con la llegada del calor. Cada temporada que pasa se vuelve más cariñoso y parece más feliz de verme", asegura el pescador brasileño.