Depresión.
A ver si ahora resulta que dar dinero para combatir el sida o la malaria activa el llamado "circuito cerebral de recompensa" en mayor medida que recibir la misma cantidad de dinero para colmar necesidades personales
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El cerebro activa los mismos circuitos cerebrales ante una necesidad física, por ejemplo, el hambre y la sed, y una necesidad emocional, por ejemplo, el amor o el reconocimiento social.
Así lo publica Eduard Puset en su blog:
Los dolores causados por motivos sociales -como un desamor- o los placeres de igual naturaleza -como aprobar una oposición- activan idénticos circuitos cerebrales que los estímulos fisiológicos, básicos para sobrevivir, como la práctica del sexo
Lo que está sugiriendo la ciencia, ni más ni menos, es que el mundo de los sentimientos y la historia del pensamiento inciden en el corazón de la gente en no menor medida que una hambruna o el calentamiento global. ¿Entonces por qué nos ocupamos menos de los primeros que de los segundos?
GRADO DE URGENCIA
Es mucho menos probable de lo que se creía hasta ahora que nuestras necesidades fisiológicas revistan un grado de urgencia mayor que nuestros sentimientos. A ver si ahora resulta que dar dinero para combatir el sida o la malaria activa el llamado "circuito cerebral de recompensa" en mayor medida que recibir la misma cantidad de dinero para colmar necesidades personales
Estas afirmaciones se basan en las investigaciones de un equipo de científicos liderado por H. Takahashi de la Universidad de California, en Los Ángeles, que sugiere que existen razones evolutivas de supervivencia de la especie que explicarían dicho comportamiento.