Ciencia
Ramsés II en combate, disparando el arco desde el carro. PD
La batalla de Qadesh no fue una victoria del ejército de Ramsés II, quien tenía un pedigrí limitado como soldado y sus monumentos no eran más que propaganda antigua

A Ramsés II se le conoce como el último gran faraón de Egipto. Tercer mandatario de la XIX dinastía, gobernó durante un larguísimo periodo que se extendió desde el 1279 a.C. hasta el 1213. Nada más y nada menos que 66 años llevaba en el trono cuando murió a los 87 años. El legado que dejó fue extraordinario.

Hijo de Seti I, desde muy joven participó junto a su padre en varias campañas militares para sofocar rebeliones en Canaán o luchar con los hititas para recuperar unos territorios de lo que actualmente en Siria y que Egipto había perdido durante la época de Akenatón. Tras la muerte de Seti, Ramsés participó en cinco guerras distintas en sus primeros cinco años de mandato.

La batalla de Qadesh, donde los ejércitos del faraón se encontraron con la alianza sirio-hitita del rey Muwatalli II, es la más celebre de sus acciones. El faraón utilizó varios monumentos conmemorativos para destacar su victoria en el campo de batalla, aunque los historiadores ponen actualmente en duda y prefieren decir que la contienda acabó "en tablas" porque los egipcios no lograron conquistar la ciudad.

Con este antecedente, no es extraño que las dudas empezaran a posarse sobre la figura de Ramsés II, el Grande. Dudas que se han acrecentado con las nuevas evidencias arqueológicas que han aparecido en una excavación situada a 320 kilómetros al este de la frontera con Libia. Dicen los investigadores que lo que ahí han encontrado "ayuda a destruir la temible reputación" de uno de los faraones más famosos de Egipto.

Pero las cosas no fueron así. La evidencia arqueológica de una excavación egipcia a 300 kilómetros al este de la frontera con Libia ha ayudado a destruir la temible reputación de Ramsés II.

La virtud guerrera de Ramsés II, un genio del marketing político como Donald Trump, fue un bulo.

El arqueólogo de la Universidad de Manchester Nicky Nielsen dice que los egipcios que vivieron en una fortaleza de la Edad de Bronce tardía en Zawiyet Umm el-Rakham estaban en paz con sus vecinos libios.

Los hallazgos de Nielsen, publicados en la revista Antiquity, contradicen la opinión generalizada de que Ramsés el Grande estaba librando y ganando una guerra feroz con sus vecinos, en Libia, Nubia y el Cercano Oriente.

La evidencia, que incluía navajas, piedras de mano, molinos y huesos de vaca de 3.300 años de antigüedad, mostraba a los egipcios residentes allí como agricultores y pastores que se adentraban a una distancia de hasta 8 kilómetros de la protección del fuerte, ubicado en lo profundo del entonces territorio libio.

Según Nielsen, el hallazgo se suma al conjunto de pruebas de que Ramsés tenía un pedigrí limitado como soldado. Los monumentos famosos de Ramsés que anuncian su destreza como guerrero no eran más que propaganda antigua, dice Nielsen.

"Esta evidencia demuestra el grado en que los ocupantes egipcios de Zawiyet Umm el-Rakham confiaron en los libios locales no solo para el comercio, sino también para su conocimiento del entorno local y los métodos de cultivo efectivos".

"Es otro fuerte indicio de que la creencia generalizada de que Ramsés fue uno de los más grandes generales de la historia es completamente errónea".

"¿Cómo diablos pudo Ramsés haber estado ferozmente en guerra con los nómadas libios, cuando sus soldados vivían en paz con ellos en lo profundo de su territorio? Simplemente no cuadra".

AL BORDE DE LA CATASTROFE EN QADESH

"De hecho, la batalla más importante en que Ramsés combatio fue Qadesh: aunque fue una de los más famosas en el mundo antiguo, fue ejecutada desastrosamente por el faraón".

Según Nielsen, los hititas -los enemigos de los egipcios- engañaron al joven rey para que luchara contra ellos, lo que lo llevó a poner impetuosamente en peligro una división de su ejército.

Solo cuando las otras tres divisiones de su ejército finalmente lo rescataron pudo escapar, pero sin territorio ganado. De hecho, perdió el control de gran parte de la Siria actual después de la batalla.

Añadió:

"Cuando te das cuenta de que Ramsés reinscribió monumentos dedicados a otros, de modo que parecía que estaban celebrando sus logros, te das cuenta de lo que era un vendedor ambulante de noticias falsas. Su nombre a menudo se talló tan profundamente, que era imposible eliminarlo, preservando así su legado. Y como engendró a 162 niños y gobernó Egipto durante 69 años, su propaganda tuvo muchas oportunidades para echar raíces".