Ciencia
Inteligencia y vida extraterrestre. NASA
El siniestro pronóstico de Stephen Hawking sobre qué sucederá con la Tierra en 2600

Ni miedo a los marcianos, ni leches. Lo que tiene el personal, sin excepciones, independientemente del color de piel, nivel educativo o sexo, son unas ganas locas de toparse por fin con los extraterrestres.

Debe ser la influencia benéfica de películas como 'ET', pero eso es lo que certifican los últimos sondeos.

Con nuestros artefactos en el espacio, nuestros potentísimos radiotelescopios y nuestras naves enviadas a otros mundos, la humanidad se acerca poco a poco a la respuesta a una gran pregunta en racimo:

¿Estamos solos en el Universo? En el caso de que no seamos los únicos, de que se produzca el tan esperado contacto, ¿cómo vamos a reaccionar? ¿Nos sentiremos amenazados y horrorizados o recibiremos la noticia como una maravillosa buena nueva?

El famoso astrofísico Stephen Hawking ha advertido en varias ocasiones de que la humanidad debería evitar mantener contacto con una posible civilización extraterrestre, ya que correríamos el riesgo de ser tratados de la misma forma que los indios tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, experiencia de la que no salieron precisamente muy bien parados (¿Ha descubierto Stephen Hawking una nave alienígena?).

Sin embargo, la mayoría de nosotros quizás seamos mucho más confiados que Hawking (Stephen Hawking: "Trump podría transformar a la Tierra en un planeta como Venus, con 250º C").

«Si nos enfrentáramos cara a cara con la vida fuera de la Tierra, en realidad seríamos muy optimistas al respecto», asegura Michael Varnum, profesor asistente de psicología de la Universidad Estatal de Arizona (EEUU).

«Hasta ahora, ha habido mucha especulación sobre cómo podríamos responder a este tipo de noticias, pero casi ninguna investigación empírica sistemática».

Y eso es precisamente lo que ha hecho el equipo de Varnum. Los científicos analizaron el lenguaje en artículos de prensa sobre descubrimientos potenciales de vida extraterrestre en el pasado a través de un programa de software que cuantifica las emociones, sentimientos, impulsos y otros estados psicológicos en textos escritos.

Los resultaron fueron presentados recientemente en la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) en Austin, Texas.

Los artículos se centraron en el descubrimiento en 1996 de posibles microbios marcianos fosilizados en un meteorito (el propio expresidente estadounidense Bill Clinton se hizo eco del potencial origen biológico de la roca, hoy descartado); el hallazgo de una misteriosa oscilación periódica alrededor de la estrella de Tabby en 2015, que se pensó que indicaba la presencia de una megaestructura alienígena; y el descubrimiento en 2017 de exoplanetas similares a la Tierra en la zona habitable de una estrella, a la distancia adecuada para poder tener agua líquida en su superficie.

El estudio encontró que el lenguaje en la cobertura de estos eventos mostró significativamente más emociones positivas que negativas.

«Sería emocionante»

En un estudio separado, el equipo pidió a más de 500 participantes diferentes que escribieran sobre sus propias reacciones hipotéticas y de la humanidad al anuncio del hallazgo de vida microbiana extraterrestre.

Las respuestas de los participantes también mostraron significativamente más emociones positivas que negativas, tanto al contemplar sus propias reacciones como las de la humanidad en su conjunto.

«Me entusiasmaría la noticia. Sería emocionante incluso si fuera una forma primitiva».

En otra prueba, el grupo de Varnum presentó a más de 500 personas una serie de noticias pasadas sobre descubrimientos científicos y les pidieron que escribieran sobre sus reacciones.

Los participantes fueron divididos en dos grupos. En un grupo, los voluntarios leyeron un artículo anterior del periódico «The New York Times» que describe las posibles pruebas de vida microbiana antigua en un meteorito de Marte.

El segundo grupo de participantes leyó un artículo del «Times» que describe la creación de vida sintética en laboratorio.

El equipo volvió a encontrar evidencias de emociones notablemente más positivas que negativas en las respuestas al supuesto descubrimiento de vida extraterrestre, y ese efecto fue más fuerte en respuesta a la lectura sobre la vida extraterrestre que la vida sintética hecha por el hombre.

«Este descubrimiento muestra que otros planetas tienen la capacidad de tener vida», dijo un participante.

«Es un descubrimiento muy interesante y emocionante que podría ser solo el comienzo».

Además, Varnum analizó la cobertura reciente de los medios sobre la posibilidad de que el asteroide interestelar Oumuamua fuera en realidad una nave espacial.

Aquí también encontró más emociones positivas que negativas, lo que sugiere que también podemos reaccionar positivamente a la noticia del descubrimiento devida inteligente de otras partes del Universo (El siniestro pronóstico de Stephen Hawking sobre qué sucederá con la Tierra en 2600).

A su juicio, estos estudios muestran que «en conjunto, si descubrimos que no estamos solos, nos lo tomaremos bastante bien».
El imperativo cósmico

Aunque hay muchos lugares habitables, «habitable» no es lo mismo que «habitado», puntualizaba el famoso cosmólogo Paul Davies, miembro de la iniciativa Breakthrough Listen para detectar la posible presencia de otra civilización inteligente, en la reunión de la AAAS.

Este científico fue el primero en abogar por la idea de que la vida en la Tierra pudo haberse originado en Marte y transferida aquí en una eyección de impacto. Pero debido a que nadie sabe en realidad cómo surgió la vida en nuestro mundo, es imposible estimar las probabilidades de que surja en otras partes del Universo.

«Durante mi carrera, la opinión sobre el origen de la vida ha cambiado de un extraño golpe de suerte único en el Universo ('casi un milagro' en palabras de Francis Crick), a la creencia de que el Universo está lleno de vida ('un imperativo cósmico' en las palabras de Christian de Duve)».

«¿Cómo podemos resolver el problema? Durante varias décadas, los astrónomos han estado barriendo los cielos con radiotelescopios con la esperanza de toparse con un mensaje de ET. Hasta el momento se han encontrado con un 'misterioso silencio'».

Mientras tanto, los astrobiólogos han considerado cómo las señales de vida microbiana podrían ser detectables en el sistema solar o en las atmósferas de los planetas extrasolares.

«Si la vida realmente se forma fácilmente en condiciones parecidas a la Tierra, debería haber comenzado muchas veces aquí mismo, por lo que deberíamos buscar una 'biosfera sombría' de vida, pero no como la conocemos, bajo nuestras propias narices».