Ciencia
El cometa 67P 'Chury'. NASA

Simulaciones por ordenador de colisiones catastróficas entre cometas han revelado la formación resultante de un objeto, por reacreción de escombros, idéntico en aspecto al famoso 67P 'Chury'.

Las simulaciones conducidas por el Laboratorio Lagrange del CNRS (Francia) muestran que, durante una colisión destructiva entre dos cometas, solo una pequeña parte del material se pulveriza a alta velocidad y se reduce a polvo.

Sin embargo, en los lados opuestos al punto de impacto, los materiales ricos en elementos volátiles son capaces de resistir la colisión y son expulsados a velocidades relativas lo suficientemente bajas como para atraerse entre sí y volver a acrecer, formando muchos cuerpos pequeños que a su vez se agrupan para formar solo uno.

Sorprendentemente, este proceso solo toma unos días, o incluso unas pocas horas.

De esta forma, el cometa formado mantiene su baja densidad y sus abundantes volátiles, al igual que Chury, que luce una forma lobular distintiva, tal y como fue observado en detalle por la misión Rosetta de la ESA.

Se cree que este proceso es posible incluso en impactos a velocidades de 1 km / s, que son típicos en el cinturón de Kuiper, el disco de cometas que se extiende más allá de Neptuno donde se originó Chury.

Dado que este tipo de colisión entre los cometas tiene lugar regularmente, Chury puede haberse formado en cualquier punto de la historia del Sistema Solar y no necesariamente en sus comienzos, como se pensaba anteriormente, resolviendo así el problema de su supervivencia a largo plazo, según la nueva investigación.

Este nuevo escenario también explica la presencia de los agujeros y las capas estratificadas observadas en Chury, que se habrían acumulado naturalmente durante el proceso de recolificación, o más tarde, después de su formación.