Ciencia
Marte NASA

Las teorías actuales que predicen las condiciones en las que se puede encontrar vida requieren la disponibilidad de agua en estado líquido, por lo que es tan importante su búsqueda. Un estudio publicado en 2015 por la NASA concluyó que hace 4300 millones de años y durante 1500 millones de años,​ el planeta tuvo un extenso océano en el hemisferio norte,​ con un volumen mayor que el del Ártico,​ según wp, suficiente para cubrir todo el territorio marciano con 130 m de profundidad.

En 2003 fueron detectadas trazas de gas metano en la atmósfera de Marte , lo cual es considerado un misterio, ya que bajo las condiciones atmosféricas de Marte y la radiación solar, el metano es inestable y desaparece después de varios años, lo que indicaría que debe de existir en Marte una fuente productora de metano que mantiene esa concentración en su atmósfera y que produce un mínimo de 150 toneladas de metano cada año La sonda Mars Science Laboratory (conocida por su apodo "Curiosity") incluye un espectrómetro de masas que busca medir la diferencia entre C y C para determinar si el metano es de origen biológico o geológico.

Todos cometemos errores sin querer, pero difícilmente alguno puede ser tan frustrante como destruir la posible evidencia de vida en Marte. De acuerdo a una investigación publicada en el Journal of Geophysical Research: Planets, NASA quemó accidentalmente muestras recogidas de una sonda enviada hace 40 años, según Victor Román,N+1.

En 1976, la agencia espacial estadounidense envió dos sondas gemelas a Marte llamadas Viking, las cuales realizaron los primeros experimentos en búsqueda de materia orgánica en el planeta rojo. Los investigadores sabían desde hace tiempo que todos los planetas reciben una lluvia constante de micrometeoritos ricos en carbono y polvo del espacio, lo que significaba que Marte debería haber tenido moléculas orgánicas.

Sin embargo ninguno de los Viking encontró señales de materia orgánica. "Fue completamente inesperado e inconsistente con lo que sabíamos", dice a New Scientist, Chris McKay en el Centro de Investigación Ames de la NASA en California (EEUU).

Los investigadores ensayaron distintas razones para explicar la ausencia de moléculas orgánicas en Marte pero ninguna fue suficiente. Hasta que en 2008, el módulo de aterrizaje Phoenix de la NASA encontró una sal extraña cerca del polo norte de Marte, conocida como perclorato, la cual en la Tierra, se usa para combustible de cohetes y fuegos artificiales porque se vuelve explosiva a altas temperaturas.

En el planeta rojo, sin embargo, esto no es un problema por las bajas temperaturas de la superficie. Pero al momento de buscar materia orgánica, los módulos de aterrizaje Viking tomaron muestras de suelo marciano para detectar sus moléculas constituyentes. Con el perclorato en ese suelo, estos experimentos literalmente habrían quemado cualquier elemento orgánico, enmascarando así su presencia.

Después de este descubrimiento, un sector de los especialistas recuperó la convicción de que los orgánicos realmente estaban presentes en Marte. "De repente, obtienes una nueva percepción y te das cuenta de que todo lo que pensabas que estaba mal", dice McKay.

Pero algunos especialistas estaban convencidos de que la superficie marciana era estéril y no fue hasta los últimos descubrimientos de Curiosity que los investigadores pudieron detectar estos compuestos. La clave es que junto con las moléculas orgánicas complejas, Curiosity también encontró clorobenceno.

Esta molécula, con seis átomos de carbono en forma hexágono, más cinco átomos de carbono y un átomo de hidrógeno unido en las esquinas, se produce cuando las moléculas de carbono se queman con el perclorato. Entonces, es una evidencia indirecta de que hay compuestos orgánicos en Marte y que deberían haber sido detectados por el Viking.


Para probar esa hipótesis, Melissa Guzman en el centro de investigación LATMOS en Francia, McKay y sus colegas exploraron los datos de Viking solo para descubrir que también habían detectado clorobenceno, probablemente de la quema de material orgánico. A pesar de eso, Guzmán sigue siendo cautelosa, diciendo que todavía no está 100% convencida de que el clorobenceno se haya formado como resultado de la quema de sustancias orgánicas marcianas.

Aun así, este compuesto es tan complejo que debe haberse formado a partir de las moléculas que faltan en Marte. De ser este el caso, la investigación de Mckay y su equipo indicaría que los compuestos orgánicos existen en más de un sitio en Marte. No solamente en el crater Gale, donde se encuentra el Curiosity.

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